EL CINE Y LA HOMOSEXUALIDAD
BIOGRAFÍAS DE ACTORES Y ACTRICES, DIRECTORES, GUIONISTAS, PRODUCTORES. PELÍCULAS.
|
Actores y Actrices
Seguramente la importancia de los actores como creadores de pautas, modas y modelos de deseo se debe a la centralidad de las estructuras de identificación en la construcción de imágenes que nos ayudan a "percibirnos". La experiencia cinematográfica funciona, por una parte, como espacio donde se proyecta la mirada deseante y por otra, como motor del deseo, dejando al espectador atrapado entre ambos movimientos: uno que da forma al deseo, otro que es conformado por éste. En consecuencia, los intérpretes se convierten en el punto de anclaje del deseo y en el modelo a imitar por la mirada deseante. En lo que respecta a las representaciones de la homosexualidad, el cine no fue pródigo hasta los años ochenta, pero los espectadores homosexuales hemos buscado (y hemos encontrado) en los intérpretes cinematográficos maneras de conformar el propio deseo. Muchos homosexuales de ambos sexos han construido sus identidades a partir de personajes cinematográficos (por ejemplo Doris Day para las lesbianas, Bette Davis, en el caso de los hombres). En estas figuras había elementos ajenos a la experiencia convencional (modos de enfrentarse a las dificultades, modos de amar) en que el espectador se descubría a sí mismo. La relación entre actores y espectador se extiende más allá de la identificación: la pantalla y la oscuridad de la sala dan la oportunidad, rara vez posible en la vida real, de observar sin ser observado; la mirada deseante socialmente transgresora puede conservar su secreto y, especialmente antes del establecimiento de una identidad gay, evitar la condena, el insulto o la violencia física. Jodie Foster, John Garfield y Paul Newman están ahí, se ofrecen a nuestro deseo, se constituyen en objetos de la mirada. La homosexualidad y los intérpretes guardan otro tipo de relaciones internas: cabe ver a los actores como miembros de una profesión delicada en la que los prejuicios de una sociedad no pueden desestimarse por trabajar en los simbólico. Por eso, "hacer de homosexual" se convierte en un paso tan importante en las carreras de ciertos intérpretes. Una estrella puede poner condiciones respecto al guión de la película o al contacto físico que su personaje puede tener; se trata de separar las costumbres del actor de las del personaje. En general, sin embargo, los actores heterosexuales lo aprovechan como una oportunidad para dar cuenta de lo que son capaces interpretando algo tan explícitamente distinto a lo que ellos son en realidad. Cher lo utilizó en Silkwood para mostrar una personalidad fuerte y afianzar su carrera de actriz seria. Las críticas de El Beso de la mujer araña insistían en lo extraño que resultaba ver a un actor con el físico de William Hurt haciendo de homosexual (en esto había un cliché homófobo que la realidad desmiente: que los homosexuales son seres delicados y enfermizos). Interpretar a Quentin Crisp fue uno de los momentos álgidos de la carrera de John Hurt. en cada uno de estos casos, los actores eligen una serie de manierismos y elementos de caracterización que muestren la distancia que les separa de sus personajes. Lo que esto significa es que, a veces incluso con buena voluntad, la homosexualidad queda reducida a una tipología. Por eso interpretaciones como las de José Sacristán (El diputado), Imanol Arias (La muerte de Mikel), Sharon Stone (Instinto básico) o Tom Hanks (Filadelfia) resultan dignas de mención: se trata de actores que renuncian al amaneramiento y al exhibicionismo técnico y se enfrentan a la homosexualidad sin ningún interés especial por llamar la atención. Por supuesto siempre habrá voces disidentes, tanto entre la profesión como entre los críticos, que consideren que esto equivale a tratar de hacer que pasen desapercibidos los aspectos más incómodos de la homosexualidad. Para los actores homosexuales, la cuestión es más complicada. Durante un período muy largo, y especialmente en los primeros ochenta, eran precisamente los actores homosexuales los que estaban menos dispuestos a encarnar personajes homosexuales en el cine. Esta resistencia ilustra una de las máximas de Eve Kosofsky Sedwick sobre el armario. Quienes "entiendes demasiado" es posible que lo "sean". ¿Que importancia tiene que un actor sea o no sea homosexual? ¿No debemos separar claramente la vida pública y la vida privada?. Hasta cierto punto, esto es innegable. El problema es que la identificación con la homosexualidad es algo cada vez menos privado. Y muchos actores utilizan a su favor lo borroso de la frontera entre homose4xualidad y heterosexualidad. Esto sucede, por ejemplo, con las estrellas de Hollywood, que aprovechan posiciones de privilegio para pontificar sobre el bien y el mal y para pronunciarse por una u otra causa. La pregunta no es por qué los homosexuales deben salir del armario, sino porqué no lo hacen. El mito de que ello afectaría a sus carreras cada vez se sostiene menos. La buena estrella de Rupert Everett o Ian McKellen mejoró en cuanto salieron del armario. Aunque tuviera un efecto profesional más apreciable que el que tienen otros rasgos personales, hay una máxima política que tiende a preferir el bien común al privilegio a través de la mentira de una minoría. Esto no significa directamente que haya que proceder a una serie indiscriminada de outings que en algún caso serían victorias pírricas, pero tampoco es un argumento a despreciar. La homosexualidad sólo será algo totalmente privado cuando deje de ser un tema tan claramente público, cuando el silencio al respecto deje de ser un instrumento de opresión. Y declararse homosexual no equivale a abrir las puertas del dormitorio a los reporteros, del mismo modo que declararse heterosexual no exige la narración con pelos y señales de las épicas horizontales que sufrimos por parte de numerosos personajes que aparecen en la prensa del corazón: si lo hacen, es por voluntad propia. Entre los actores que han salido del armario, podemos contar a Ian McKellen (que confiesa que decidió hacerse actor porque siempre había oído que la profesión era muy mariquita), Simon Callow, Anthony Sher. ¿Para cuándo los españoles? . Otros de los actores cuya ambigüedad sexual se ve reflejada en sus interpretaciones de modos muy diversos son Alec Guiness, John Gielgud, Tab Hunter, Emil Jannings, Anthony Perkins, Cary Grant, Barbara Stanwick, Joan Crawford, Montgomery Clift, James Dean, Cary Grant, Marlene Dietrich, Judith Anderson, Agnes Moorhead, Greta Garbo, Dirk Bogarde, Joe Dallessandro, Ellen deGeneres, Jean Marais, Ramón Novarro, Rodolfo Valentino, Tom Hulce... |