EL CINE Y LA HOMOSEXUALIDAD
BIOGRAFÍAS DE ACTORES Y ACTRICES, DIRECTORES, GUIONISTAS, PRODUCTORES. PELÍCULAS.
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James Dean - 1931/1955
Actor estadounidense. Antes de conquistar Hollywood con su aparición como Jim Stark en Rebelde sin Causa (1955), Jame Dean había trabajado para el teatro. entre otras participó en la primera obra norteamericana que representaba un personaje masculino claramente homosexual. Por supuesto se trataba de la adaptación de una novela francesa (El inmoralista de André Gide), realizada por Ruth y August Goetz, y en la que, en un toque de inspiración, se eligió a Dean para interpretar al muchacho árabe que funciona como motivo homoerótico y simboliza la obsesión pederástica del protagonista. Ya en Hollywood, Dean se especializa en un tipo de vulnerabilidad que resulta nueva en su tiempo; el muchacho siempre parece a punto de desmoronarse, a punto de un ataque histérico. Es como si hubiera algo dentro de él que nunca se expresase por completo pero que le inquieta. Los elementos homoeróticos en su nerviosa interpretación en Rebelde sin causa (1955) han sido discutidos por Sal Mineo (que hacía el papel del inseguro Plato) en el libro de Boze Hadleigh Conversaciones secretas. En general no se trata de un testimonio muy fiable, pero la entrevista es reveladora. Hoy la relación entre ambos nos parece un poco una ilustración estereotípica de una camaradería homoerótica de libro de texto. Es cierto que es Plato (Platón, curioso nombre) quien parece amar a Jim Stark. Pero éste no parece molestarse por ello y su respuesta puede leerse como un afecto en el que quizá no haya sentimiento sexual. entre los dos, Natalie Wood se ve obligada a hacer de mera acompañante, aunque al final sea la que se lleva el gato al agua. El guionista Howard Stern ha reconocido la importancia de los códigos de masculinidad en el texto, e insiste en la oposición entre Jim y Buzz, el muchacho que muere en el coche, como motivación de los conflictos de la segunda parte. En su segunda película Al Este del Edén (1955), actúa junto a Richard Davalos, que, como Mineo, era homosexual. Las legendarias pruebas ante la cámara con los dos actores enfatizaban el homoerotismo (que no se justifica en la trama) hasta extremos casi obscenos. Y, por si fuera poco, para culminar su carrera aparece con Rock Hudson y Elizabeth Taylor en Gigante (1956). En todo esto es difícil situar a la frágil Pier Angeli, amante oficial de Dean. La orientación sexual del actor, que se identificaba como bisexual (en una declaración probablemente cierta presumía de haber tenido relaciones sexuales con los hombres más poderosos de Hollywood para conseguir un papel), no es tan importante como su valor icónico: el muchacho de sexualidad no hiperactiva pero relajada que por lo menos no convertía la testosterona en agresividad y con el que se podía contar, si no para un polvo, si para una profunda amistad, algo que los homosexuales de los cincuenta echaban especialmente en falta. La biografía El bulevard de los sueños rotos se detiene en la bisexualidad de Dean. Tres películas de gran calidad y éxito, su personalidad, y, su muerte con sólo 24 años al estrellarse con su flamante deportivo rojo, crearon automáticamente el mito James Dean. Su imagen juvenil e insegura quedó congelada en el celuloide y las fotografías. |