EL CINE Y LA HOMOSEXUALIDAD
BIOGRAFÍAS DE ACTORES Y ACTRICES, DIRECTORES, GUIONISTAS, PRODUCTORES. PELÍCULAS.
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Marlene Dietrich 1901/1992
Actriz germano-estadounidense. en las siete películas que protagonizó a las órdenes de su creador Josef von Sternberg, Marlene Dietrich es una de las presencias más fascinantes que ha dado el cine. Hay que dejar de lado el tema de si era o no era una buena actriz. Parece que hay consenso en que después de Sternberg, rara vez lo pretendió. Es su personalidad y sus cualidades míticas lo que resplandece en cada toma. Es difícil apartar los ojos de la Shangai Lily de Shangai Express (1932), es difícil apartarla de nuestra mente cuando la película acaba; Von Sternberg la mima y la retrata en momentos dramáticamente gratuitos pero estéticamente intensos. La experiencia es similar con la cantante que interpreta en Marruecos (1930). En ambos casos se trata de personajes endebles, de una pieza, con una psicología monocorde cuyas motivaciones cambian de repente, mujeres metidas en tramas que ni siquiera habrían funcionado como melodramas baratos con cualquier otra actriz. Pero las limitaciones en su construcción se convierten milagrosamente en intensidad. Y cuando esa intensidad se combina con l fastuosamente artificios composición de Dietrich (o la ausencia de la misma), saltan destellos. El misterio de esta capacidad para evocar el mito presente en Dietrich es, indudablemente, un rasgo personal. Pero también es posible encontrar las raíces de este misterio en los orígenes de la actriz. Maria Magdalena Dietric von Losch nació en Schönber, Alemania; el teatro fue su primera vocación profesional, y ello la llevó al Berlín decadente de los años veinte. Es aquí donde aprende la franqueza sexual que se convertirá en marca de fábrica desde una película como El Ángel Azul (1930); Lola-Lola es producto del amplio mundo sexual de Weimar. Dietrich da la impresión de no tener ni idea del decoro que requiere la interpretación, no parece saber que el actor no reproduce la vida, la imita. Josef von Sternberg comenta en sus memorias que nadie creyó que Dietric fuera una buena elección para el papel, pero es precisamente su interpretación contra toda convención lo que la hace una estrella. David Thompson (en A biographical Dictionary of Film [1980]) resume con brillantez el secreto de Dietrich: "Aunque parecía dueña de sí y eran turbadoras las emociones que despertaba con su indiferencia, es posible que, más que ninguna otra gran estrella, fuera una invención del cine, un mensaje que el público entendía, pero ella no. ¿Era su saber producto de su propia mente, de la visión del espectador o de la luz que Joseph von Sternberg posó en su piel?". Dietrich se creyó su propio mito, y después de su etapa Sternberg (además de las ya mencionadas, embruja en las barrocas Dishonored [1931], La Venus Rubia [1932], La emperatriz escarlata [1934] y El diablo era mujer [1935] mantuvo una carrera pública que la llevó a salas de conciertos y, de vez en cuando, a algún buen papel en el cine. Quienes no conocen a la Dietrich de Sternberg, quienes no sienten la fascinación de su personaje, bien pueden pensar que se trata de un chiste: de ahí nace la Dietrich como artículo de consumo camp, que captó incluso más seguidores que la actriz de cine. Se trata de un raro caso de estrella que fascina a hombres y mujeres, homosexuales y heterosexuales. Mientras que para las lesbianas su vida se convierte en ejemplo de mujer independiente, capaz de hacer sentir su desprecio con una mirada, con una leyenda de devoradora de mujeres (fortalecida por la breve escena en Marruecos en la que Amy Jolly,, vestida de hombre, besa a una espectadora), para los hombres heterosexuales es un objeto del deseo de sexualidad fácil pero inalcanzable y los gays la ven como una aventurera descastada o un símbolo camp. Mientras tanto, la Dietrich se esforzaba por fomentar la imagen de que no era más que un ama de casa normal y corriente y de que al interpretar a Lola-Lola se escandalizó ante las cosas que con Sternberg le obligó a hacer. Entre sus amantes, sin embargo, se contó la gran Tallulah Bankhead. Sus "talleres de costura" en su casa en Hollywood en que se reunían un grupo de buenas amigas, fueron famosas. |