EDWARD CARPENTER - 1844/1929

Edward Carpenter, activista británico nacido el 29 de Agosto de 1844 en Brighton, Sussex, Inglaterra, defendió una visión de la identidad homosexual que hoy podría tener pocos elementos políticamente útiles: habla del "tercer sexo" y trata de divulgar el concepto de uranismo, que propone una versión esencialista de la identidad sexual; su énfasis en el espiritualismo haría difícil su integración en el movimiento gay actual. sin embargo su importancia histórica es innegable, al recordarnos que las identidades homosexuales se crean en contextos concretos, y cada época da lugar a su paradigma.

Vástago de una familia acomodada, en 1864 ingresó en la Facultad de Teología de Cambridge y ese mismo año tuvo sus primeras experiencias homosexuales con otros estudiantes. Una relación romántica apasionada con un tal Andrew Beck en Cambridge, que fracasó debido al puritanismo de éste, le lleva a romper con su ambiente y a buscar nuevos caminos. En 1870 llegó a ser ordenado, sin embargo tres años después renunció a la Iglesia de Inglaterra pues había perdido la fe y se dedicó a dar conferencias por las ciudades industriales del norte del país. Así promocionó el movimiento de extensión universitaria, de reciente creación, que tenía por objeto prestar servicios a aquellas personas que no podían asistir a la universidad con regularidad. Esta experiencia le impulsó hacia el socialismo, y se convirtió en defensor del movimiento anti-industrial Arts and Crafts de Wiliam Morris.

El momento de revelación espiritual y política le llega al conocer la poesía de Walt Whitman, que leyó a los veinticinco años, descubriendo por fin un correlato de sus propios sentimientos que cambió su vida y, en 1874, escribió a Whitman la primera de una larga serie de cartas: "Ayer vino (a arreglarme la puerta) un joven operario que tenía en los ojos esa luz divina (...) y quizá lo más importante sea que hizo nacer en mí el impulso para escribirle. Me ha dado usted, como quien dice,  un fundamento para el amor a los hombres y por eso le doy las gracias constantemente desde lo más profundo de mi corazón, (y muchos otros también se lo agradecen, aunque no se lo digan), porque gracias a usted los hombres no nos avergonzamos del instinto más noble de nuestra naturaleza. Las mujeres son hermosas pero, para algunos, hay algo más maravilloso que el amor de las mujeres".

La diferencia entre ambos estriba en que mientras que el poeta estadounidense siempre se resistió a la creación de una identidad homosexual, Carpenter utiliza su discurso sobre la camaradería como base de una doctrina personal en que confluyen homosexualidad y socialismo. A partir de este momento combina política y literatura. Escribe libros sobre temas aparentemente tan dispares como ciencia, arte, religión, sexo, economía, antropología (donde describe prácticas homosexuales en tribus primitivas), matrimonio, Beethoven, Wagner, vivisección, nudismo, anarquismo, socialismo, contaminación, jardinería, misticismo, belicismo y feminismo entre otros, además de una antología de poesía homoerótica. En ellos manifiesta a menudo una visión panteísta del mundo que se relaciona con sus ideas de socialismo utópico.

Carpenter fue a Estados Unidos en 1877 y en 1884, y conoció a Whitman, que quedó muy impresionado por este joven, al cual describió como un hombre "absolutamente entero (...) vital, limpio de la cabeza a los pies". Posteriormente, Whitman le comentaría a un amigo: "Lo mejor de Carpenter está en su humanidad: consigue comunicarse con la gente; era universitario, pero logró salvarse a tiempo".

El largo poema de Carpenter, Democracia (1883; ampliado en 1905) estuvo muy influido por el lenguaje y los ideales de la poesía de Whitman y tuvo muchos seguidores. Carpenter se con convirtió en uno de los principales defensores del Nuevo Pensamiento, una mezcla de Whitman, William Morris, Tolstoi y el hinduismo (estimulado por un viaje a la India y Ceilán que realizo en 1890). El Nuevo Pensamiento rechazaba explícitamente el espíritu comercial victoriano, la futilidad de sus convencionalismos sociales, la hipocresía de su religión, su negación del cuerpo humano, su frustrante división de clases sociales, sus crueles "impedimentos para que las mujeres no pudieran dar a su vida ninguna expresión natural y útil".

En 1883 con un poco de dinero de una herencia, Carpenter se compró una granja en Millthorpe, cerca de Sheffield, donde vivió con un amante de clase obrera, Albert Fearnehough y la mujer de éste. La relación partía de un planteamiento utópico: Carpenter estaba convencido de que las relaciones entre personas de distintas clases lograrían romper las barreras sociales que predominaban en Inglaterra y favorecerían una sociedad animada por el espíritu de cooperación, en lugar de la competencia. Carpenter llevaba una vida sencilla: no consumía si carne ni alcohol, se vestía de manera informal (popularizó el uso de las sandalias), cultivaba hortalizas en su huerto, y emprendió lo que llamaba una "exfoliación", es decir un abandono gradual de los convencionalismos para crear un espacio para la Nueva Vida.

Posteriormente, en el lugar de Fearnehough se sucedieron una serie de jóvenes amigos de clase trabajadora hasta que, en 1891, en un vagón de ferrocarril, conoció por casualidad a un joven de los barrios bajos de Sheffield llamado George Merrill y desde entonces vivirían juntos en Millthorpe, hasta la muerte de Merril en 1928. Durante esos treinta años, la casa de Millthorpe se convirtió con el tiempo en un lugar de peregrinación para homosexuales como E. M. Forster que llegó buscando el consejo de Carpenter.

Eran tiempos duros y el movimiento homofóbico pasaba por un buen momento, que se consolidó tras el juicio de Oscar Wilde. La relación de Carpenter y Merrill, sobrevivió a las pasiones y queda en la memoria como ejemplo de un nuevo estilo de identidad homosexual: las relaciones entre hombres durante el siglo XIX estaban basadas en la desigualdad de poder y roles; Carpenter y Merrill, sin embargo dan muestra de sentimientos mutuos que tratan de romper con estos condicionantes.

Noël Greig trata de los problemas con que ambos tuvieron que enfrentarse (en ocasiones provocados por otros homosexuales) en la obra-homenaje The Dear Love of Comrades.

Carpenter escribió copiosamente sobre temas diversos, y entre sus libros, ampliamente traducidos en su época, cabe destacar El ideal de Inglaterra (1887), Civilization: Its Cause and cure (1889), Days with Walt Whitman (1906) y su autobiografía, My Days and Dreams (1916). También compuso música, incluida su famosa canción al trabajo: "England Arise".

Pero su obra más influyente es la que trata el tema de la homosexualidad, sobre todo Mayoría de edad del amor (1896) y El sexo intermediario (1908). En este último se introdujo el concepto de lo que Carpenter llamaba "amor homogénico" (término que prefería al mutante bárbaro grecolatino "homosexual"). Influido por las teorías uranistas de Karl Heinrich Ulrichs, así como también por las figuras del berdache y el chamán de las culturas indígenas americanas, Carpenter opinaba que los individuos del sexo intermedio, por su duplicidad, "tienen una labor especial que es la de reconciliar e interpretar cada uno de los sexos para el otro". El amor homogénico, al que Carpenter rendía homenaje, era una camaradería espiritual y altruista que debía gran parte de su concepción al antiguo amor platónico de los griegos, que sublimaba la pasión en emociones más delicadas, además de eso que Whitman llamaba la "ferviente camaradería".

En sus momentos más visionarios, Carpenter veía al sexo intermedio como una nueva etapa de la evolución humana. Escribió: "Frente a los hechos de la naturaleza hemos de manejarnos con cierta humildad y reverencia (...) Aunque estas graduaciones de los tipos humanos han sido siempre, y en todas partes, más o menos conocidas y reconocidas, su frecuencia en el presente (...) podría indicar que se está produciendo un cambio importante. De hecho, no sabemos cuáles son las evoluciones posibles por venir, ni conocemos las formas nuevas, que tendrán un lugar y un valor permanentes y ya se están diferenciando de la masa humana circundante. Así como en algún momento pasado de la evolución, la abeja obrera se distinguió, sin duda, de los otros dos sexos, podría ser que ahora estén surgiendo nuevos tipos humanos que jugarán un papel importante en la sociedad del futuro, aunque de momento su aparición se observa con bastante confusión y está siendo mal interpretada."

Los escritos de Carpenter han tenido gran influencia sobre el sexólogo Henry Havelock Ellis y el novelista D. H. Lawrence, entre otros.

En 1902, para favorecer el aspecto positivo de la identidad gay después de las desastrosas consecuencias que tuvo el juicio de Oscar Wilde, Carpenter publicó Ioläus, probablemente la primera antología de literatura gay en inglés. Un crítico la calificó con sorna como "La Biblia de los sodomitas".

Carpenter fue un hombre de una gran belleza física, con una personalidad magnética, en todo sentido. En 1915, su primer biógrafo, Edward Lewis, se entusiasmaba de una forma muy reveladora con las primeras nociones del sexo intermedio: "Carpenter es un santo, un hombre de Dios. Presenta la inmovilidad interior y el valor propios de este tipo de personas, dotados de una delicadeza rara y encantadora. Creo que no me equivoco si digo que él mismo es uno de los hijos de Urano. (...) lo masculino y lo femenino se equilibran en él. Se podría decir que es una conciencia masculino-femenina. (...) me da la impresión de ser un organismo que se encuentra en un estado de equilibrio perfecto. (...) Posee la amplitud intelectual de la mente masculina y, no obstante, es una mujer en la percepción de los detalles. Posee esa profunda apreciación del orden propia del hombre y el alma elemental y bárbara que caracteriza a las mujeres".

Edward Carpenter murió el 28 de junio de 1929 en Guilford, Surrey.

Carpenter fue un visionario que trascendió las limitaciones de su cultura para imaginar notables posibilidades en el mundo para los homosexuales y las lesbianas, como conocedores, curadores, pioneros. Aunque su obra ya tiene cien años, sigue pareciendo moderna y habría que leerla más. Vivió su vida con una gracia e integridad que cambió de forma irrevocable las vidas de hombres como J. A. Symonds y E. M. Forster, que estuvieron en contacto con él. por la huella que dejaron sus escritos y por su personalidad carismática, es considerado como uno de los pioneros más influyentes del movimiento por los derechos de los homosexuales.

 

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