KARL HEINRICH ULRICHS
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Abogado y activista alemán (1825-1895). Uno de los pioneros en la apología de la homosexualidad moderna. Ulrichs es uno de los primeros intelectuales que parte de una definición médica de la homosexualidad para tratar de obtener una reforma legal. El término que defiende es el de uranismo tomado de El Banquete de Platón y, por lo tanto, con unos orígenes más filosóficos que médicos. entre 1864 y 1879 publicó doce libros sobre la homosexualidad. El paradigma en que se basa es el del tercer sexo: la homosexualidad se produce durante la gestación debido a una irregularidad en la diferenciación sexual; el feto, que en las primeras semanas tiene los dos sexos, pierde uno de ellos, pero permanece la orientación sexual a que aquélla daría lugar. Así la homosexualidad es natural, pero la explicación sigue partiendo de la heterosexualidad, y en este contexto la homosexualidad sigue siendo una anomalía. En sus escritos distingue dos tipos de homosexuales masculinos: Loa "Mannling", uranistas masculinos que buscan a un compañero sexual afeminado, y los "Weibling" que desean a tipos masculinos. El jurista se consideraba dentro de la segunda categoría: le gustaban los soldados viriles. Ulrichs no era un científico de formación, y su trabajo apenas gozó de crédibilidad en una época que consideraba la ciencia como el único discurso verdadero. De hecho Ulrichs constituye un punto intermedio entre la tradición de apologías de la homosexualidad basadas en el arte, inicicada con Johann Joachim Winckelmann y continuada en el siglo XIX por Heinrich Hössli, y la incipiente justificación a través de la ciencia. Cómo aquéllos, en sus textos utiliza la Grecia clásica como base para defender la dignidad de la homosexualidad. Por otra parte, sería el punto de partida en la labor de sexólogos como Richard Magnus Hirschfield. en su carrera profesional, Ulrichs defendió inequívocamente a homosexuales en casos jurídicos, siempre introduciendo razonamientos de tipo científico que naturalizasen la homosexualidad con el fin de conseguir la derogación de las leyes que la castigaban. En una convención de juristas salió del armario con el fin de probar que los homosexuales no eran todos criminales o inadaptados. Las protestas consiguieron acallar su voz. Estamos en 1867, antes de que la "nueva" definición de homosexualidad quede fijada en el trabajo de Karoly Maria Kertbeny. Su valiente acto no sirvió de mucho. Se convirtió en una figura incómoda y su credibilidad profesional quedó cuestionada. Desde 1880, desalentado por su fracaso, fijó su residencia en Italia, donde vivió con el apoyo económico de un noble italiano, publicó una revista en latín y se carteó con varios homosexuales prominentes de la época, entre ellos John Addington Symonds, que le visitó en su retiro en compañía de un muchacho gondolero. Ulrichs escribió una serie de relatos que tienen como tema la homosexualidad y, ya en otro terreno, panfletos que defendían el uso del latín como lenguaje universal. |