LUIS XIII, REY DE FRANCIA - 1601/1643

Rey francés. El médico de cabecera de Luis XIII sabía perfectamente cuál era el problema de su soberano. En sus diarios declara que su sexualidad había quedado confusa por el carácter mujeriego de su padre, Enrique IV, y por la obsesión de éste por ver la primera erección de su hijo. Tras el asesinato de su progenitor, fue coronado rey cuando sólo contaba con nueve años. Durante años estuvo vigilado por su madre, la feroz regente María de Médicis, que lo utilizó como un peón para sus propios fines. Huyó de sus garras para buscar refugio en los brazos de uno de sus amantes, Charles de Luynes, que colaboraría en el asesinado de Concini, amante de la regente.  Fue un rey débil, constantemente bajo el dominio del cardenal Richelieu y demasiado blando con los antojos de sus favoritos. Cronistas de la corte como Tallemant des Réaux dan una larga lista de amantes desde su juvwentud, empezando por su propio cochero. Algunos no fueron más que arribistas algo descerebrados que cometieron errores e imprudencias sin el menor recato, otros aprovecharon la cercanía del poder real para conseguir privilegios. Casi todos ellos actuaron bajo los auspicios de Richelieu, que, conocedor de las inclinaciones del rey, le enviaba apuestos acompañantes con los que previamente había hecho maquiavélicos pactos. En 1615, lo casaron con la infanta española María de Austria, pero las dificultades del rey para consumar el matrimonio obligaron al que era entonces su amante, Luynes, a presentarse en el lecho para contribuir a solucionar el problema, aunque la reina, ni por ésas quedaba embarazada y la descendencia tardó dieciocho años en llegar. Aún entonces abundaron los rumores de que el padre de la criatura no era el rey, sino Cinc-Mars, su amante en aquel momento. El marqués de  Cinc-Mars fue no sólo el favorito más amado y el que permaneció más tiempo junto al monarca, sino también el que se implicó más a fondo en las intrigas cortesanas. Empezó estableciendo un  acuerdo con Richelieu, pero pronto surgió una desconfianza mutua. Trató de enemistar al rey con su cardenal al mismo tiempo que establecía alianzas con enemigos de éste. Hay evidencias de la adoración sin límites que el rey sentía por su favorito en diversas cartas que lo muestrran dispuesto a concederle cualquier privilegio. En este momento, el rey era una marioneta a merced de varias fuerzas. Pero Richelieu era ya por aquel entonces el consumado intrigante que Alejandro Dumas rertrata en su novela Los tres Mosqueteros, y, en un golpe maestro, consiguió enfrentar al rey con su amado, que fue condenado a muerte. Esta sentencia le partió el corazón al rey, y Luis XIII vivió poco más de un año tras perder a Cinc-Mars

     

El rey Louis XIII debidamente ensartado por Cinc-Mars

     

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