MAGNUS HIRSCHFELD

Sexólogo alemán (1868-1935). Magnus Hirschfield trabaja en dos campos que hoy se consideran como prácticamente incompatible: la ciencia y el activismo político. Se trata de una personalidad fascinante que se halla a la cabeza de la delimitación de la homosexualidad moderna. Hirschfield fue judío, homosexual y amante del travestismo . Esto hizo que detrás de sus acciones siempre se vieran motivaciones demasiado subjetivas, lo que le ganó la frecuente descalificación de sus contemporáneos. La homofobia del argumento es exasperante: es como decir que las mujeres no tienen derecho a ser feministas porque les falta objetividad al respecto. A finales del siglo XIX encontramos en Alemania un ambiente de oposición al párrafo 175 del Código penal, que castigaba los actos homosexuales entre hombres con penas de prisión (nada se decía de las mujeres, lo cual en parte explica la tardía aparición de un activismo específicamente lesbiano). Hirschfield realizó la carrera de Medicina y pronto se interesó por los problemas sexuales. El trabajo de sexólogos como Ulrichs y Kraft-Ebbing había preparado el camino para una discusión científica de las identidades sexuales; en concreto, Hirschfiel se basa en la obra del primero. que describe al homosexual (al que denomina uranista) a partir de la inversión. Pero es el caso Wilde lo que mueve a Hirschfield a dedicar su vida al tema de la homosexualidad, lo cual muestra el impulso fundamentalmente social que mueve a este autor. El segundo factor determinante en la carrera como activista de Hirschfield es el suicidio de un paciente, un militar homosexual que le escribe una larga carta en la que le dice que no puede soportar la presión y que no puede seguir viviendo si no es capaz de cambiar su orientación sexual. A partir de este momento dedica todos sus esfuerzos a la reforma legal. En 1897 funda el Comité Científico-Humanitario, una de cuyas primeras acciones es enviar una petición al Reichstag, firmada por personalidades intelectuales del calibre de Heinrich y Thomas Mann, el poeta Rainer María Rilke y el dramaturgo Gerhardt Hauptmann, para la desaparición de la infame cláusula. Al mismo tiempo funda la primera publicación periódica de estudios sobre la homosexualidad. Parte de su labor consiste en difundir la presencia homosexual en la sociedad para lo cual realiza encuestas y sondeos ( que le llevan a concluir que el 5% de los hombres son homosexuales o bisexuales) y participa activamente en varios foros públicos: fue testigo en el caso Eulenburg en calidad de "experto". Pero es precisamente a raíz de su aparición en el juicio que su suerte empieza a cambiar; personalidades prominentes que habían proporcionado fondos para sus campañas no quieren verse asociadas con un hombre cuya reputación es vulnerable. Hay que decir que la mayor presencia homosexual había venido acompañada de un miedo a la delación, a ser descubierto, a ser señalado con el dedo, que no benefició nada al activista. Pero su personalidad apasionada le llevó a algunas decisiones que si bien hoy se habrían considerado un ejemplo de outing, en la época fueron consideradas erróneas, como la de publicar el diario del industrial Alfred Krupp (en el que se detallaban deseos y experiencias homosexuales) cuando éste decidió retirarle su apoyo; Hirschfield fue acusado de ser causa indirecta del suicidio del millonario. La lucha de Hirschfield fracasó en sus objetivos, pero no acertar es el sino de los pioneros, y al menos sacó a la luz la homosexualidad y contribuyó al debate. La llegada de los nazis al poder acabaría con su carrera y destruyeron su Instituto y todo lo que contenía. En 1933 se estableció en Francia, donde pasó sus últimos años.


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