TCHAIKOVSKY, PIOTR ILICH
Votkinsk 1840 - San Petersburgo 1893
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La vida de este magnífico compositor no fue muy afortunada durante los 53 años que vivió pese a haber compuesto, entre otras, obras tan maravillosas como el ballet El Lago de los Cisnes, la ópera Eugene Onieguin, el Concierto Nº 1 para Piano y Orquesta o la Sinfonía Nº 6 (Pathetique), estrenada un mes antes de su muerte. Fue un niño de constitución débil, tratado por su madre con un cariño y cuidado extremos, a la cual, con sólo 14 años tuvo la fatal desgracia de perder víctima de una epidemia de cólera, lo cual le enfrentó con la horrible realidad de la muerte. Siempre fue una persona de una gran sensibilidad, tímido, sentimental, melancólico y de carácter depresivo. Carácter, éste, que siempre le hizo dudar sobre la valía de su talento como compositor, pero que a la vez influyó en las bellas melodías que brotaban de su ingenio. Siguiendo la voluntad de su padre ingresó a los 10 años en la Escuela de Jurisprudencia de San Petersburgo. donde cursó estudios hasta 1859, trabajando una vez graduado en el Ministerio de Justicia durante tres años. En ese momento sus aspiraciones musicales le llevaron a inscribirse en el Conservatorio de San Petersburgo donde cursó sus estudios como alumno de Anton G. Rubinstein y Nikolás I. Zaremba, los cuales influyeron poderosamente sobre su arte. Tchaikovsky no siguió la corriente musical nacionalista rusa que comenzaba en aquellos momentos. Fue un autor de fecundidad inagotable que abarcó todos los géneros musicales con notable talento, con melodías melancólicas de gran inspiración, seductora cualidad y belleza superior, que hacen sentir en quien la oye todos los sentimientos posibles desde la alegría a la mayor tristeza, pero siempre bella, romántica, y apasionada. Pese a su homosexualidad, oculta y que siempre pesó sobre él como una losa, hubieron varias relaciones con mujeres que fueron decisivas en su vida: su querida madre, su hermana, su institutriz, su mecenas y su mujer. Las tres primeras positivamente y todo lo contrario la última. Su madre Aleksandra Andreievna Assier, a la cual vivió muy apegado hasta la muerte de ésta. Su hermana Alexandra, Sasha, dos años mayor que él, a la que idolatraba. Su institutriz Fanny Dürbach, joven suiza que le fascinó con sus relatos de grandes heroínas como Juana de Arco y que llenó su infancia con el encanto de la fantasía. Su mecenas Nadezhda F. von Meck, rica, viuda y enamorada de su música a la que sólo vislumbraría una sola vez a lo largo de su relación que consistió básicamente en una relación epistolar y en la percepción de los fondos que le permitieron dedicarse de lleno a la composición de sus obras maestras. Su mujer Antonina I. Miliúkova. El músico, finalizando abril de 1877, recibió una larga carta de Antonina, una admiradora de 28 años, en la que le confesaba su desmedido amor y en un impulsivo arrebato, le solicitaba un único beso antes de matarse por no poder vivir sin él. Siempre impresionable y sentimental, el compositor advirtió a Antonina que no contase más que con su fraternal afecto, pero en un acceso de irreflexión, consintió en casarse con ella en Julio de 1877. Esta boda disgustó gravemente a su protectora Nadezhda, pese a que siguió ayudándole hasta Octubre de 1890, en que inesperadamente le retiró su protección. A Tchaikovsky, las desaforadas manifestaciones amorosas de su mujer y la imposible relación física le repugnaban sobremanera además de hacérsele insoportable la convivencia. Después de una tentativa de suicidio, rompió con relación tan nefasta y abandonó Moscú, trasladándose a San Petersburgo alejándose a perpetuidad de la fingida y demente cónyuge. Tampoco con ella fue piadoso el destino. De distintos padres tuvo tres hijos, a los que abandonó en la inclusa. Perturbada, pasó los últimos 20 años de su vida recluida en una institución para enfermos mentales, donde falleció en 1917. Para dar densidad al caldo de cultivo de la compleja personalidad de Tchaikovsky, hay que tener en cuenta el ingrediente de su vehemente si bien domesticada homosexualidad. La Rusia zarista, igual que su sucesora Unión Soviética, consideraba las relaciones eróticas entre hombres un vicio condenable, castigando la ley a los culpables con la pérdida de los derechos civiles, la humillación pública y la deportación a Siberia. Sin embargo, en un gesto magnánimo el zar Alejandro II había abolido la esclavitud en 1861, se supone que por inhumana. Con independencia de su posible fogosidad sentimental, al compositor la pasión no le cegaba el entendimiento; era consciente de que su tendencia amatoria debía ser mantenida con la compostura y dentro de los límites de la discreción que el convencionalismo de su medio social imponía en la época si aspiraba a la supervivencia. Pese a esto, antes del final de sus días Tchaikovsky afirmó que toda su vida había constituido una sucesión de infortunios debido a su sexualidad. No imaginaba hasta qué punto profetizaba su propio futuro. La homosexualidad de Tchaikovsky fue negada por los musicólogos soviéticos hasta finales de los años 80. Aparte de por sus amantes, su homosexualidad sólo era conocida por su hermano Modest, quien también era gay, y que vivió su homosexualidad relativamente abierta con su amigo Nicolai Hermanovich Konradi, (1868-1923), joven sordomudo del que Modest era tutor, y con el que convivió casi 17 años, desde 1876. Entre sus amantes se incluye a Alexey Apukhtin en sus tiempos de estudiante de música 1867-1870; Vladimir Shilovsky, con el que se encontró en el Conservatorio de Moscú, 1868-1872, el cual financió varios viajes que hicieron juntos; Alexey Sofronov, su ayudante desde 1872 hasta el fin de sus días; su pupilo Eduard Zak, que se suicidó en 1873 y que le inspiró la Fantasía Obertura Romeo y Julieta; Josef Kotek desde mediados de la década de 1870 y de la de 1880; su sobrino Vladimir Davidov, hijo de su hermana Alexandra, desde mediados de la década de 1880 y primeros años de la de 1990, a quien dedicó la 6ª Sinfonía, Pathetique, 1893; y el joven pianista Vassily Sapelnikov, que le aompañó en su gira por Alemania, Francia E Inglaterra. Además tuvo breves romances, recordados en su diario escrito en clave, por ejemplo en el 22 de Marzo de 1889, en que escribe: "...un negro vino conmigo", a su habitación en un hotel de París. Considerándose salvaguardado por el prestigio de ser el más afamado compositor ruso a escala internacional, descuidó la prudencia en la manifestación de sus preferencias sexuales. Durante una travesía por el Mar Negro había caído cautivo de los encantos de un adolescente llamado Aleksander Vladimírovich, cortejándolo sin rodeos ni disimulo. El tío del joven, Aleksi A. Stembock-Fermor, amigo muy cercano del zar, preocupado por el acecho al que el músico sometía al menor, y a la vez escandalizado por las atenciones que le prodigaba, en el otoño de 1893 escribió una carta dirigida al imperial amigo, en la que acusaba a Tchaikovsky de sodomía y perversiones sexuales. La misiva fue recibida por el secretario del soberano, Nikolás B. Jacobi, antiguo condiscípulo del músico en la Escuela de Jurisprudencia. Si la carta delatora llegaba a su destinatario estallaría un escándalo que, inevitablemente, desencadenaría no solo la desgracia del compositor sinó la deshonra de la escuela y la de todos los graduados que fueron sus compañeros de estudios. Rápidamente Jacobi convocó a ex alumnos de la escuela conocidos de Tchaikovsky con el propósito de formar un tribunal de honor integrado por ocho hombres, en presencia del propio inculpado. Después de deliberar sobre la manera de evitar que cayese una mancha indeleble en el uniforme de la escuela y sobre la reputación de quienes lo vistieron, concluyó la reunión con la apresurada salida del compositor angustiado por su promesa de obedecer el veredicto del jurado: la única solución era que se suicidase. Llegado a su casa ejecutó su compromiso envenenándose con arsénico. Dos días después la prensa divulgó la noticia de la enfermedad irremediable de Tchaikovsky; al mismo tiempo, el rumbo de la carta infamante se paralizó y permaneció oculta. Un par de días más tarde. el 25 de Octubre de 1893, se anunció el fallecimiento del compositor víctima de la virulenta epidemia de cólera que azotaba la ciudad. Se amañó una versión oficial confesable y se montó un pomposo funeral. Formaron el cortejo fúnebre delegaciones de las más ilustres sociedades e instituciones académicas, acompañadas de una multitud de admiradores del genio. Definitivamente, el dolor puro y esencial se había encarnado en el prematuro cadáver de Tchaikovsky, yacente para la posteridad en el cementerio del monasterio peterburgués Aleksander Nevski. Quedó su música para ser recordado con admiración a través del tiempo, de los malditos que lo asesinaron ya nadie se acuerda y si existe el infierno, de seguro se pudren en su centro.
NOTA: Durante muchos años se ha mantenido la versión de que Tchaikovsky murió por beber agua contaminada por el bacilo del cólera. Si alguien nunca hubiese muerto del cólera, ése habría sido Tchaikovsky, ya que la muerte de su madre por causa de ésa enfermedad le convirtió durante toda su vida en un maniático al respecto, y ante casos de epidemia nunca bebía agua que no hubiese sido hervida. Una mentira más urdida por "caballeros", en este caso rusos, en nombre de un "honor" estúpido e irracional, en una sociedad de "caballeros" estúpida e irracional. Esos caballeros no sólo cometieron una injusticia y una infamia, sinó, que nos privaron de toda la belleza que aún podía haber creado el gran Piotr Illich Tchaikovsky. Por cierto, una mentira urdida por "caballeros" zaristas y mantenida por los "magníficos" soviéticos hasta que Alexandra Orlova, licenciada en música, emigró a los Estados Unidos y reveló a Occidente la verdad sobre la sexualidad y sobre la muerte de Tchaikovsky. La esposa de Nicolás B. Jacobi, oyó aquel fatídico día las voces de la corte de honor y vio salir de la sala a Tchaikovsky, lívido y espantado. Le preguntó a su marido qué había pasado y éste le contó todo al respecto del juicio de honor y la sentencia de suicidio que habían dictado. Cinco horas después Tchaikovsky yacía muerto en su casa. Esta mujer, antes de morir, le contó la verdad a Alexander Voitov, historiador de la Escuela de Jurisprudencia de San Petersburgo, y éste a su vez se la contó a Alexandra Orlova. En 1987, Nataliya Kuznetsova-Fladimova, nieta de la hermana de la esposa del hermano de Tchaikovsky, Nicolai, le confirmó a Alexandra Orlova todo lo expuesto, ya que su abuela antes de morir muy anciana en 1955, le contó la misma terrible verdad de todo aquel horrible asunto. Existen varias cartas del compositor en que se sincera sobre sus sentimientos dirigidas a su hermano y a su sobrino. |