TENNESEE WILLIAMS - 1911/1983

Thomas Lanier Williams nació en Columbus (Mississipi) el 26 de marzo de 1911 y murió el 25 de febrero de 1983 en Nueva York.

Dramaturgo estadounidense. Hasta 1975, Williams trataba su homosexualidad como todas las figuras institucionalizadas en su país (como entonces y actualmente en infinidad de países): era un secreto a voces del que no se hablaba; en el pasado hubo tímidos intentos por disimularla públicamente, dejando caer referencias a su amistad íntima con mujeres concretas; nunca hizo esfuerzos denodados por ocultarla y definitivamente nunca lo hizo en su vida privada. Pero en 1975 llevó a cabo algo que nadie esperaba de quien se había convertido en el patriarca de la escena americana. En una entrevista televisiva salió del armario con un chiste que hacia referencia a su promiscuidad. Más tarde escribiría unas Memorias  sexualmente explícitas que pueden leerse como signo de la liberación que había sentido, aunque no constituyan un documento muy fiable sobre su propia vida. En más de un sentido, Williams es víctima de las presiones que se ejercen sobre los homosexuales estadounidenses en las décadas anteriores a Stonewall. La situación anormal fue un obstáculo para que sus relaciones con Frank Merlo, llegasen a estabilizarse. Tanto Merlo como Kip, los dos hombres con los que mantuvo relaciones largas, murieron jóvenes, algo que contribuyó a la parálisis intelectual y sentimental de Williams desde principios de los sesenta. La promiscuidad sexual no parece haber sido el problema, pero algo lo lleva por un camino de autodestrucción sembrado de drogas y alcohol que da comienzo en los años cincuenta y que culminará en un período de tres años en un sanatorio mental. Parece ser que tenía reservada una cabina en el YMCA de Nueva York a la que acudía con una buena reserva de lubricante y de preservativos para evitar enfermedades venéreas. Sus obras son posiblemente el producto de su inestabilidad sentimental, de un deseo que siempre tenía que estar bajo observación. En ellas vemos un ejemplo del "modelo de profundidad" en la creación de personajes dramáticos: sus protagonistas no son meras caricaturas convencionales, sino seres rotos que se definen por su diferencia frente a otros, por su anormalidad en cuanto a sentimientos y sexo se refiere, a partir de su oposición al mundo que habitan. Es posible que sea su propia marginación lo que le inspira a crear el Tom de El zoo de cristal (1945), la Blanche Dubois de Un tranvía llamado Deseo, (1947), la Alexandra de Dulce pájaro de juventud (1956), los marginados de La noche de la iguana (1961) o el Xavier de Orpheus descending (1957), entre otros. Con estos ejemplos se trata de apuntar que las articulaciones más interesantes de la homosexualidad de Williams  están en personajes no homosexuales. Además de la serie de homosexuales presentes en la trama pero muertos antes de que se levante el telón (Alan en Un tranvía..., Skipper y la pareja de antiguos propietarios de la hacienda en La gata sobre el tejado de zinc (1954), Sebastian en De repente, el último verano [1954]), Williams introduce personajes homosexuales en su obra desde 1953, con el barón de Charlus en Camino real, Seguirán otros igualmente poco memorables en obras a menudo deslucidas: Advertencia para barcos pequeños (1972), Vieux carré (1977) o Something cloudy, something clear (1981). Cuando el personaje se construye directamente como homosexual, su complejidad desaparece. En este sentido resulta notable el dramatículo Something unspoken (1954), que nos muestra la relación entre una aristócrata dama y su secretaria, relación que puede ser o no de carácter lésbico. Si esta representación de problemas homosexuales en personajes heterosexuales es un ejemplo de homofobia interiorizada, no es algo que deba preocuparnos. El personaje de Blanche Dubois refleja la situación en que debería verse el homosexual en los años cincuenta: un individuo con un secreto, un secreto que se relaciona con el sexo; el riesgo de que el objeto del deseo pudiera descubrir ese secreto y comportarse de manera violenta. La obra trata de las relaciones de una solterona promiscua y su cuñado, pero, de manera inusual en la época, la mirada de deseo se focaliza en la sensualidad animal de éste último. Blanche es quien mira y teme, Stanley quien sabe y provoca. Esto no significa, como la crítica heterosexual ha dicho demasiado a menudo, que Blanche sea un hombre travestido: eso sería simplificar la situación. Blanche debe ser interpretado como una mujer, y el papel puede abordarse sin referencias a la homosexualidad; pero en ese momento se recoge el tipo de experiencias que deberían resultar especialmente significativas a los homosexuales. En La gata sobre el tejado de zinc la homosexualidad se cierne como una amenaza sobre el protagonista Brick Pollit. El personaje es un símbolo de la crisis de la virilidad. Brick se encuentra entre un padre a quien la posibilidad de algún romance homosexual no parece importar gran cosa y una esposa que se empeña en tratar el matrimonio como una relación entre camaradas que comparten vivencias e intimidades. ¿Para qué sirve el macho entonces? No es de extrañar que Brick se emborrache: se encuentra en una situación de bloqueo afectivo producida por la falta de un marco fijo de referencia. La homosexualidad también resulta central en una de las obras más enigmáticas de Williams, De repente, el último verano, en la que el secreto que Violeta Venable quiere extirpar del cerebro de Catherine es la orientación sexual de su hijo, que se relaciona con su muerte, devorado por los chicuelos a los que pagaba por sexo. A medida que avanza su carrera, la homosexualidad se representa en términos más oscuros, más decadentes. La obra de Williams puede leerse como fantasía gótica, en que la culpa, la decadencia y la anomalía psicológica son elementos que construyen un mundo grotesco. Desde luego este tipo de imaginería se pierde en las adaptaciones cinematográficas de sus obras, a menudo tímidas a la hora de presentar los aspectos más conflictivos. Si bien encontramos en ellas buenas interpretaciones y una puesta en escena competente, uno no puede menos que lamentar la desaparición de referencias homosexuales en Un tranvía..., la confusión al respecto que se produce en La gata... o la historia seudoromántica con que se nos quiere envolver en De repente... Los estudios sobre Williams a menudo no tienen en cuenta su prosa. El dramaturgo es autor de una serie de relatos en que si bien la homosexualidad sigue envuelta en un lenguaje y una narrativa morbosa, lo atractivo de la sensualidad triunfa sobre su negación. El díptico sobre el cine Joy Rio que constituyen las narraciones "Hard Candy" y The Mysteries of the Joy Rio" es un buen ejemplo: ambas se desarrollan en un desvencijado cine cuyos palcos se presentan como una gozona arcadia donde los hombres tienen relaciones sexuales amparados en la oscuridad. El título de la primera puede traducirse como "Dura golosina" y hace referencia a la escena de felación que es su punto culminante. De sutileza nunca pecó Williams. En otras historias muestra una brillante imaginación sexual que no aparece en su teatro: "Desire and the black masseur" presenta con cierto sentido del humor una relación sadomasoquista con ribetes de canibalismo entre un hombre apocado y un masajista negro.

Entre otras muchas obras de Williams no se puede dejar de mencionar a Verano y humo (1948), La rosa tatuada (1950), La noche de la iguana (1961), el guión de la película Baby Doll y la novela La primavera romana de la señora Stone (1950).

Murió en Nueva York, sólo en una habitación de hotel y después de ingerir un gran número de pastillas de somníferos.


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