WALT WHITMAN 1819-1892
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Poeta estadounidense. Figura señera en la tradición poética homosexual. Poetas como Hart Crane, Allen Ginsberg, Edward Carpenter o Federico García Lorca han reconocido la influencia de Whitman que, a su muerte se había convertido en un patriarca de las letras y en un modelo de identidad homosexual. En realidad, hablar de identidad resulta osado en este autor, un acto de puro anacronismo. Cuando el ensayista John Addington Symonds le escribió inquiriendo sobre su orientación sexual, recibió una respuesta cortante, irritada. Y sin embargo, de sus poemas se desprenden sentimientos intensos que forman lazos íntimos entre hombres y que sólo pueden calificarse de homoeróticos. Si a eso añadimos que en su vida trata de llevar a la práctica esta utopía homosocial, que ésta no se reduzca al ámbito literario, nos acercamos a algo parecido a cierto modelo de identidad, que se pretende solipsista pero que comparte elementos de comportamiento e imaginería con una tradición homosexual. Por si fuera poco, al leer las sucesivas versiones de ciertos poemas encontramos una obsesión por reducir lo explícito del componente homoerótico. Para llevar a cabo esta eliminación es necesaria, primero, cierta conciencia de un elemento problemático y, después, sentir la necesidad de un rechazo. Tengamos en cuenta que las correcciones se producen sobre todo a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX: el período en el que las meras prácticas homosexuales se clasifican como representativas de un modo de ser, definido por la ciencia médica como "el Homosexual". Se trata de un modelo limitado que no recoge el espectro de la experiencia homosexual, sólo su patología, y el rechazo de Whitman debe leerse en relación con este modelo específico. Algunos críticos han sugerido que las relaciones que Whitman propone son castas, idealizadas, más cercanas a la amistad estrictamente homosocial, y en realidad sabemos poco de la vida sexual del poeta. Es posible que su relación con el joven de dieciocho años Harry Stafford a finales de los años setenta tuviera carácter sexual. En todo caso, se trata de una discusión banal (es decir, lo sería si no existiera la negativa de Whitman): en la obra del poeta encontramos una articulación homoerótica de ideas como "América" o "democracia". Si esto es un símbolo o se inspira en los propios sentimientos del poeta, no altera un ápice su centralidad en la cultura homosexual. En 1865 conoce al que sería su gran amigo Peter Doyle, de cuya relación y de una reveladoras cartas del propio Whitman hacemos unos comentarios al final de este escrito. En la tradición poética norteamericana, Whitman puede estudiarse como el sucesor de Ralph Waldo Emerson. Sin embargo las diferencias son significativas. Mientras que en Emerson encontramos una voz casi aristocrática, respaldada por la seguridad económica, Whitman es un poeta que se aventura en el mundo como un individuo sin la seguridad que dan la clase social o el dinero. Surge aquí el intento de comunión con el mundo, de "lectura" del mismo desde la "inocencia". Algunas de sus experiencias clave se encuentran reflejadas en poemas concretos. Una de ellas parece haber sido una visita a Nueva Orleans en 1848. Aquí, el joven de Nueva Inglaterra entra en contacto con las realidades más turbias de su tiempo: la esclavitud y la violencia. No sabemos exactamente el cariz de esta experiencia. El poema "Once I pass'd through a populous city" se refiere a ella sin concretarla. Conviene hacer notar que si en la versión original sitúa a un hombre que recorre la ciudad junto a él, en la última el hombre se convierte en una mujer. Este cambio puede ser un síntoma de la incomodidad del poeta ante los intentos de clasificarle como homosexual. En cualquier caso, se trata de una experiencia que determinará su actitud frente al amor masculino. Este tipo de relación entre hombres, una relación de igualdad (y, por tanto, diametralmente opuesta al modelo pederástico), se convertirá en uno de los símbolos recurrentes de su obra. Whitman es autor de un solo libro de poemas Hojas de hierba. La primera edición se publica en 1855 y consta de unas ciento cincuenta páginas acompañadas de una introducción. A lo largo de su vida añadirá poemas, eliminará y corregirá otros, hasta la publicación de la edición final en 1891, que consta de casi seiscientas páginas. En ellas escuchamos una de las voces más poderosas en la tradición literaria, una voz que desde un sentimiento intenso del propio "yo" trasciende al mundo que le rodea y lo hace suyo. Los dos puntos de partida para una lectura homosexual de Whitman son las secciones "Song of Myself" ("Canto a mí mismo") y "Calamus",. en "Song of Myself se propone una visión intensamente física del cuerpo, un cuerpo viril, explícitamente sexuado, que se convierte en la imagen del "nuevo hombre". La sección undécima nos muestra una escena que parece tomada de la pastoral: veintiocho mozalbetes alegres y compenetrados se bañan mientras son observados por una mujer que decide unirse a ellos. En un momento dado se sienten acariciados por una mano invisible que les llevará al orgasmo. Lo que se magnifica en este poema es la identificación entre hombre y naturaleza, pero uno de los elementos fundamentales en la presentación es la fascinación por la presencia física. Los poemas de "Calamus" sentimentalizan la amistad entre hombres y la proponen como un nuevo ideal democrático. Es la sección más homoerótica de la obra, e incluye poemas en que los hombres se buscan unos a otros en ambientes urbanos ("City of Orgies") y otros en los que el afecto entre hombres se muestra en términos explícitamente físicos (por ejemplo en el poema "When I Heard at the Close of de Day" o "To a Stranger"). Conviene señalar, a pesar de lo dicho, que es difícil hablar de "auténtica "intimidad sexual en Whitman. Sus poemas siempre apuntan hacia la ideología, la moral o la historia. A pesar de la constante insistencia de Whitman en el "yo", se trata de un "yo" histórico, que habla desde un posicionamiento político, desde una circunstancia social. En este sentido Whitman se distancia de la poesía amorosa tradicional (que sería el primero en considerar "afeminada"), en la que un amante se refiere a otro o pone de manifiesto sus deseos más íntimos. Aparte de estas dos secciones, las relaciones entre hombres están presentes en mayor o menor grado en toda su obra, aunque resultan más explícitas en versiones temprana. Para referirse a estas relaciones Whitman utiliza a menudo el término adhesiveness, adhesividad, similar en connotaciones a lo "homosocial". Quizá ésta sea la clave de la resistencia de Whitman a la identificación: su propuesta queda lejos de los modelos de inversión que predominan a partir de los años setenta del siglo XIX. El amor heterosexual apenas figura en la visión de Whitman. A pesar de un decidido feminismo que se expresa en la inclusión de las mujeres como individuos que comparten estatus con los hombres, las relaciones de pareja heterosexual se conciben como plagadas de convenciones y, por lo tanto, contrarias a la naturalidad que Whitman busca.¨ Últimamente han salido a la luz unas anécdotas interesantes sobre la vida sexual de nuestro personaje, al menos de una etapa de su existencia. Durante la Guerra Civil de los EE.UU. prestó sus servicios como sanitario atendiendo a los soldados heridos en campaña, ayudándoles en todo lo que podía, como: leerles, escribir a su familia, lavarlos, hablar con ellos. Era una guerra, no habían mujeres, la vida pendía de un hilo demasiado fino, y no era cuestión de perder un momento agradable entre tanta desgracia y dolor. Consoló a bastantes soldados con su afecto y... con todo él. Era un hombre al que le gustaban los hombres. Respecto a la vida amorosa de Walt Whitman existió un hombre que le acompañó hasta los últimos años de su vida. Este hombre fue Peter Doyle (1843-1907), ex-soldado confederado y conductor de tranvía en aquellos momentos. Se conocieron una noche tempestuosa en Washington en 1865. Siendo Whitman el último pasajero, Pete le pareció "un viejo capitán de barco". "Nos sentimos compenetrados y familiares desde el primer momento". Pete recordó de ese primer encuentro "Puse mi mano sobre su rodilla y los dos comprendimos que desde aquel momento íbamos a ser los más grandes amigos". Walt describió a su compañero como "un hombre trabajador divinamente generoso... la sal de la tierra". En los escritos dirigidos por Whitman (50 años) a su amigo Pete (26 años), aparecen sus sentimientos descritos con unas palabras llenas de ternura y mucho amor, como por ejemplo: "tengo el pensamiento en ti, mi querido niño", "querido mío si no estás bien de salud cuando regrese, tomaré una buena habitación, o dos, en algún lugar tranquilo donde podamos vivir juntos los dos...", "querido compañero pienso en ti muy a menudo. Mi amor por ti es indestructible", "querido Pete, querido hijo, mi querido niño, mi joven y querido hermano..." |