LAS CULTURAS, LOS PAÍSES Y LAS RELACIONES HOMOSEXUALES

ENTENDER

Se trata de una sugerente palabra para referirse a la homosexualidad. Frente a la barbaridad grecolatina que prefiere la ciencia, que limita a lo explícitamente sexual las manifestaciones de una determinada identidad, entender se refiere a una situación común entre entre varios individuos respecto a la homosexualidad.

Con entender, la homosexualidad se presenta no como un acto nocturno, realizado a puerta cerrada, que forma parte de la intimidad, sino como un proceso que se da a la luz del día pero en el que no todo el mundo es, o puede, ser partícipe. Los homosexuales se ven como poseedores y detentadores de un código propio. Los entendidos conocen ese código, sus normas y sus particularidades. 

La situación que se presenta reproduce la de un relato de Jorge Luis Borges, "La Secta del Fénix", que habla de una extraña cofradía (palabra ésta que se utiliza por los homosexuales en varios países latinoamericanos para denominar a los componentes de la cofradía homosexual) cuyos miembros están unidos por un secreto, cuya expresión sólo puede ser obscena, y son iniciados a partir de un acto simple que se transmite de generación en generación. Igualmente, el término entender describe a los homosexuales como una comunidad "secreta" pero no oculta ni invisible para otros homosexuales, conscientes de toda una serie de códigos y rituales y unidos por estos. Por otra parte, al enunciarse la homosexualidad a partir del entender, se presenta como una posición de superioridad. Los homosexuales son quienes "saben" más, quienes tienen una posición de conocimiento y, quien "sabe", tiene un poder que le otorga esa sabiduría.

Entender, como la expresión gay en los países anglosajones, se trata de algo que hemos inventado nosotros mismos y que define nuestra identidad en nuestros propios términos, obviando un concepto clínico como es la palabra homosexual, tal vez más apropiada para calificar los actos sexuales entre personas del mismo sexo, ya sean esporádicas o no, e independientemente de la identidad homo o hetero.

Otra ventaja del término es que carece de los problemas de inclusión que algunos ven en la expresión gay: tanto un hombre como una mujer puede "entender", con lo que la expresión consigue aglutinar identidades homosexuales, lo que la convierte en algo más próximo a queer, en el sentido de expresar algo más próximo a una identidad y no a un acto sexual.

La definición gay extendida por el mundo como la pólvora, y aceptada por casi todos, parece un sarcasmo, casi un insulto. En inglés Gay, literalmente alegre, en los países de habla inglesa ha sido durante muchos años la definición un tanto despectiva de la identidad, y del mundo, homosexual. Las expresiones "Soy gay", "Es gay" o "Mundo gay", tan extendidas hoy y que tanto orgullo representan para la mayoría, traducidos al español no resultan tan positivos: "Soy alegre", "Es alegre" o "Mundo alegre". ¿Es verdad que el mundo de los homosexuales, gays, entendidos... es tan alegre y está formado por gentes alegres? Bueno, parece un cinismo más del mundo en que vivimos en el que se ha creado un mundo irreal en el que los gays han caído como fruta madura, esclavos de las costumbres, apariencia, modas y consumos de un mundo que no existe: El Mundo Alegre.  

 


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