LAS CULTURAS, LOS PAÍSES Y LAS RELACIONES HOMOSEXUALES
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GRECIA ANTIGUA
La antigua Grecia es un mito homosexual ineludible. Autores homófilos desde el Renacimiento han situado en la Grecia clásica sus fantasías homoeróticas, aunque ya en la Edad Media se utilizaban elementos de la cultura griega para connotar homosexualidad. Mitos, leyendas, personajes históricos y ficticios, géneros literarios, ciudades y hábitos fueron apropiados por diversos autores para justificar históricamente el tratamiento de temas que no podían situarse en el presente de manera positiva. El gimnasio, los juegos olímpicos, las batallas heroicas o los dioses retozones han sido telón de fondo para la plasmación del amor entre hombres, mientras que en Safo las lesbianas han encontrado una "madre fundadora" que representa el principio de una tradición literaria a menudo tenue y da a los amores entre mujeres centralidad canónica. La realidad debió de, ser muy diferente y aunque la evidencia histórica sí apunta a una importante visibilidad de las relaciones entre los hombres, es necesario proceder con cautela. La pederastia griega es una institución misógina y aristocrática, basada en un férreo sistema de convenciones; no puede equipararse a la liberación total del deseo, aunque sin duda cierto tipo de relaciones condenadas en Occidente durante siglos sí tenían lugar en este contexto. El florecimiento del modelo pederástico como pieza fundamental en el sistema social se produce durante el período que llamamos época clásica, entre los años 480 y 323 a.C. Antes como siempre ha sucedido, había relaciones de intenso afecto entre hombres, y estos sentimientos tuvieron expresión sexual, pero éstas no se fijaban en un modelo de comportamiento tan común. Así, en la época heroica, reflejada por Homero en sus poemas épicos, encontramos una idealización de las amistades masculinas como sucede con Aquiles y Patroclo en la Ilíada, pero el componente sexual no resulta tan evidente. ¿Porqué el modelo pederástico gana tan espectacular prominencia precisamente en esa región del mundo antiguo hacia mediados del siglo V antes de Cristo? La civilización griega nace y se desarrolla en unos territorios que ya tenían importantes tradiciones culturales: Babilonia, Egipto y Fenicia. En todas ellas se ha encontrado evidencia de prácticas homosexuales rituales. La prostitución homosexual, en especial, era algo frecuente. Ahora bien, este tipo de prácticas estaba controlada por poderosas castas de sacerdotes, que evitaban que se desarrollaran más allá de ciertos confines. Uno de los motivos por los que la cultura griega alcanza un gran desarrollo en el terreno del pensamiento es la ausencia de una fuerte casta sacerdotal que restrinja con sus dogmas y castigos las nuevas ideas. Los antiguos griegos estaban libres de las limitaciones de la homosexualidad ritual, y los sentimientos homoeróticos no se canalizaban en roles específicamente religiosos, sino que podían manifestarse en la vida cotidiana. esto no significa que no estuvieran sujetos a ningún sistema de limitaciones. Como otros modelos de comportamiento homo y heterosexual, la pederastia griega es un discurso cercano a lo ideológico: ciertas actividades se consideraban aceptables otras se rechazan. La oposición activo-pasivo resulta crucial al hablar de relaciones sexuales, incluso por encima de la oposición homo/hetero, es decir, el rol es lo que hace ciertos actos aceptables y otros inaceptables. La clase social es otro sistema que se superpone al deseo; no se permitía por ejemplo que un esclavo adoptase el papel activo con un hombre libre; en otras palabras, el deseo individual debía someterse a criterios opresivos de carácter social. Por último la libertad social sólo existía para los hombres adultos, no para las mujeres. La situación debe de haber sido dura y, como en otras épocas, la mayoría de individuos deben de haberse sentido oprimidos por un sistema de convenciones que les impedía dar rienda suelta a sus deseos. Muchos griegos eran bisexuales. La pasión y el amor erótico entre dos hombres adultos, un modelo que ha ganado en tolerancia social en los países más civilizados en las últimas décadas, era inhabitual y considerado ridículo. El amor entre hombres en la Grecia clásica era, por definición entre un hombre adulto y uno joven. La relación entre hombres que definía a Grecia, aceptada o incluso considerada un deber social por el Estado, era el amor intergeneracional. En su forma ideal, se trataba de una relación entre un hombre (llamado erastes, el amante, en Atenas, o el inspirador en Esparta) y un muchacho adolescente (llamado eromenos, el amado, o el oyente, respectivamente). El hombre griego no sólo debía casarse y tener descendencia, sino también debía tener relaciones afectivas y sexuales con muchachos de valía, no como sustitución del matrimonio sino como su complemento necesario. Así, su camino hacia el conocimiento debía empezar en algún momento de su adolescencia, cuando era cortejado por varios hombres y escogía a uno como su amante. El siguiente punto del camino era el principio de la edad adulta cuando él, a su vez, cortejaba y se alzaba con el amor de un joven deseable, momento en que el itinerario le llevaba a tomar esposa y tener su propia descendencia (naturalmente, esto se prestaba a infinidad de variaciones, algunas nobles y otras, de lo más sórdido). Cuando un muchacho hermoso de buena familia no podía encontrar amante, era una marca de deshonor, porque se presumía que el motivo era que su carácter no le hacia digno de ello. Se consideraba como algo normal que un hombre se sintiese atraído tanto por encantadoras mujeres como por muchachos imberbes. También se aceptaba que algunos hombres se inclinarían más a una de ambas posibilidades. Los jóvenes muchachos eran considerados el sexo bello por excelencia. Además de por sus encantos físicos, se valoraba a los jóvenes por sus mentes, que se suponían particularmente capaces de razonar y debatir, por lo que merecían ser cultivadas. Así, el Eros masculino era la fuerza motriz no sólo de lo erótico sino también del lado pedagógico. Para el hombre griego, la esposa no era más que la madre de sus hijos y la encargada del hogar. Llas mujeres se veían excluidas de la vida pública e intelectual. Las chicas no eran dignas de recibir educación. Sólo las hetairas, una categoría de artistas cortesanas, podían tomar parte en los debates políticos y filosóficos. No se prestaba atención al desarrollo intelectual de las jóvenes, pero el de los jóvenes era de la mayor importancia. La finalidad del sistema educativo griego, se resume con las palabras kalos k'agathos, hermoso y bueno, que implican que la belleza del cuerpo y la bondad del alma eran la esencia de la perfección humana (masculina). Como el amor erótico entre adultos y muchachos intentaba desarrollar esas virtudes, era considerado como el modo más efectivo de cultivar ese ideal. El culto de la desnudez masculina era un fenómeno sumamente habitual de la vida griega y se contemplaba como uno de los hechos diferenciales entre los griegos y sus vecinos bárbaros. No sólo se practicaba la desnudez en los gimnasios sino también en las grandes competiciones nacionales de Olimpia, Nemea y Delfos, así como en celebraciones públicas y privadas, donde los jóvenes coperos solían estar desnudos. Uno de los mitos que explica los orígenes de la pederastia es el de Minos, el Rey de Creta, quien la introdujo para combatir el exceso de población que afectaba a su isla. Esta costumbre, que adoptaba la forma de un rito introductorio tradicional, también es la forma de pederastia más antigua documentada históricamente, en un texto de Éforo de Kimé. Las tribus griegas dóricas, como por ejemplo los espartanos, tenían tradiciones similares, aunque los detalles variaban de un Estado a otro. No obstante, la idea básica seguía siendo la misma: que el amante adulto había de entregar al adolescente una parte de su propio corazón, o sea, todo lo que en él había de noble y bueno, para facilitar el pasaje del joven de la adolescencia a la madurez. El lazo creado por estas relaciones solía durar más allá de la educación formal del joven. A veces, el hombre mayor seguía asumiendo responsabilidades para con su pupilo hasta que éste llegaba a la edad de matrimonio, sobre los treinta años. Aunque los griegos, con su genio creativo, aprovecharon la fuerza de un impulso humano utilizando su poder para mejorar tanto al muchacho como al hombre adulto, el amor entre hombres tenía también otras implicaciones en la vida diaria, a pesar de que, al igual que hoy en día, el matrimonio ideal no era ni mucho menos la única manifestación de deseo entre un hombre y una mujer. La prostitución masculina, por ejemplo, era habitual desde muy al principio. Desde muy antiguo en Atenas existían regulaciones al respecto de este aspecto de la vida sexual. Sus leyes prohibían el ejercicio de la prostitución de los muchachos atenienses nacidos libres, pero no incluían ni a los esclavos ni a los extranjeros. Los burdeles que suministraban muchachos tenían autorización oficial y pagaban los mismos impuestos que los que ofrecían mujeres o chicas. Muchos estaban integrados por muchachos cautivos que habían sido secuestrados en guerra y cuyos padres habían sido asesinados o vendidos como esclavos. Pese a las prohibiciones, los muchachos libres, por necesidad o por cualquier otro interés, también de ofrecían sus servicios al mejor postor. Claramente los griegos se consideraban superiores y utilizaban a los no griegos cómo mejor les parecía, (al igual que todos los pueblos de todas las épocas).Claro que si el regreso al período clásico no sería una experiencia feliz, resulta mucho más cómoda la apropiación de la plasmación literaria del deseo homoerótico. Al menos, la cultura griega produjo un repertorio de imágenes y motivos que pueden utilizarse como materia prima para la fantasía o para justificar que el deseo homosexual no siempre tuvo que permanecer oculto. Es lo que podemos llamar helenismo homosexual. Desde el siglo VI a.C. encontramos una tradición de poesía homoerótica. Uno de los géneros más interesantes era el del "concurso" para dirimir qué era más digno de amor, un muchacho o una muchacha. Poetas como Anacreonte o Píndaro exaltan en sus escritos la belleza del joven adolescente, y el segundo de ellos se refiere en especial a los atletas. De hecho las odas de Píndaro están en el principio de una tradición que proyecta una mirada erótica sobre el deporte y que exalta la belleza física como símbolo de carácter trascendente. El atleta es el héroe. La homosexualidad aparecía en la obra de los tres grandes dramaturgos atenienses: Esquilo, Sófocles y Eurípides, aunque algunas de las obras más importantes en este sentido (Los Mirmidones, de Esquilo) han desaparecido. Aristófanes introduce la homosexualidad en sus comedias satíricas. Por último, hay que mencionar el papel que la pederastia juega en los escritos de los filósofos centrales en la tradición occidental. Aunque Sócrates no dejó obra escrita, sus apariciones en textos de otros autores nos lo muestran como un hombre rodeado de muchachos, sin que esto vaya en detrimento de su prestigio o sabiduría. Su discípulo Platón reflexiona sobre el amor en El Banquete y en otros diálogos, y siempre sitúa la relación pederástica como la manifestación más sublime de este sentimiento, aunque en obras tardías (Las Leyes) encontramos una actitud más negativa frente al deseo en general. Aunque en menor grado, Aristóteles también habla de amor pederástico en la Ética a Nicómaco. si bien sus distinción entre homosexualidad "por hábito" o "por naturaleza" da legitimidad a estos sentimientos, fue deformada por moralistas medievales como Santo Tomás de Aquino, que interpretaron la sodomía como antinatural. La muerte de Alejandro Magno en el 323 a.C. marca el inicio de una nueva era en la que el predominio del modelo pederástico se va desvaneciendo. Es un período que se centra en Alejandría y que se ha entendido como un momento de decadencia. La literatura del período es más sensualista. De esta época, el período helénico, datan las primeras pastorales arcádicas, "inventadas" por Teócrito. Es también el período de recopilación de un volumen conocido como La musa de los muchachos, realizada por Estratón de Sardes, que forma parte de la antología griega, corpus de lírica canónica que se ha transmitido de generación en generación a lo largo de los siglos. Sin embargo la traducción de las referencias a la pederastia en la obra de autores de la antigua Grecia ha sido objeto de cuidadosa censura. Ángel Sahuquillo dedica una breve sección de su estudio sobre Federico García Lorca a este tema, que al parecer no ha resultado especialmente atractivo para los críticos no homosexuales (algo que ilustra la necesidad provisional de los estudios sobre la homosexualidad como disciplina académica). en Corydon, André Gide se refiere a los constantes intentos por borrar la homosexualidad de la obra de Platón con el fin de hacer su "normalidad" invisible a los estudiantes. |
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