LAS CULTURAS, LOS PAÍSES Y LAS RELACIONES HOMOSEXUALES
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HOMOSEXUALIDAD SITUACIONAL Con la expresión "homosexualidad situacional" los sociólogos etiquetan los comportamientos homosexuales que surgen como consecuencia de circunstancias excepcionales. Las prisiones o los internados obligan a individuos del mismo sexo a convivir sin posibilidades de relaciones heterosexuales; las demandas hormonales en el primer caso, o el aburrimiento, en el segundo, pueden conducir a amistades particulares o a relaciones homosexuales de carácter transitorio. Expresado de este modo, se trata de un concepto impregnado de soterrada homofobia. Se sugiere que ni los adolescentes ni los presos (ni los marineros, ni los cowboys ni quienes están en el ejército o pertenecen a órdenes monásticas, por poner otros ejemplos que no completan la lista de posibilidades) son "homosexuales de verdad". Se trata o bien de fases pasajeras o bien de algo que se lleva a cabo como descarga fisiológica. La distinción es problemática porque sugiere que los comportamientos homosexuales deben "perdonarse", para lo cual se adopta un marco teórico que separe la paja del grano. La homosexualidad, se dice, es más que un simple acto sexual y se encuentra firmemente arraigada en las profundidades del espíritu del individuo; es algo que hay que patologizar o castigar, mientras que la homosexualidad situacional es mero pecado venial. Sin embargo, es posible una lectura de los datos sobre la incidencia de la homosexualidad situacional que puede indicar algo distinto. Los estudios sobre la homosexualidad rechazan el valor absoluto del concepto de "homosexual" esencial, del "homosexual de verdad", para hablar de homosexualidad: deseo, atracción identificación y homosocialización. Desde este marco de análisis, la frecuencia con que se da la homosexualidad, sea cual sea su causa, sólo es la muestra de la universalización de la misma. Así, las "condiciones especiales", podemos aducir, no fuerzan a nadie a realizar actos repugnantes (aunque la homofobia o el pánico homosexual pueden hacerlos problemáticos), sino que descubren una serie de posibilidades que siempre están latentes y que sólo la presión social hará abandonar o invitará a etiquetar como una "fase". Lo que, por otra parte, sí es "situacional" con gran frecuencia es, por supuesto, la heterosexualidad, a menudo consecuencia de continuas presiones y amenazas. Si en el ser humano solo existieran las formas de heterosexualidad total y la de homosexualidad total, ningún heterosexual cedería tan fácilmente a relacionarse sexualmente con otro de su mismo sexo. Innatamente, puede más el deseo de gozar que el sexo del individuo deseado. |