LAS CULTURAS, LOS PAÍSES Y LAS RELACIONES HOMOSEXUALES
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JUDAÍSMO
Jonathan y David Las actitudes homofóbicas del antiguo pueblo hebreo han permeado la cultura occidental tanto a través de la cultura judía como de la cristiana, sin olvidar una más que notable influencia de ambas sobre el Islam. Sin embargo, como sucede con la Biblia, constituye un problema más complicado de lo que parece a simple vista, y la reflexión rigurosa al respecto debe recoger los procesos de transmisión cultural, tradición y contexto histórico. Las antiguas comunidades hebreas se regían por un sistema de leyes que no se codifican por escrito hasta el siglo XI. Se trata de textos de orígenes e intenciones diversas en los que se reflejan las vicisitudes de un pueblo que se siente constantemente en peligro. La procreación tiene gran importancia para la supervivencia, así que todo sexo no procreativo es visto, en principio, como una amenaza. Se insta a los muchachos a casarse a los veinte años, mientras que para las chicas se establece una edad incluso inferior de manera casi preceptiva. En los primeros tiempos, un hombre podía tener varias mujeres. Si a esto añadimos la influencia que en la codificación del judaísmo tuvo la cultura egipcia, no debe extrañarnos el componente agresivamente homófobo que luego pasaría a formar parte del cristianismo. Recordemos que anteriormente a Moisés el Faraón Akhenaton instituyó el monoteísmo con el dios Atón, representado en el Sol, hay estudiosos que opinan que de este faraón surgiría la idea de Moisés de un único Dios. Sin embargo, las actitudes frente a la homosexualidad parecen haber cambiado según la situación del momento. Los hebreos, convertidos en un pueblo nómada, necesitaban afirmar su identidad cultural enfrentándola a la de los pueblos entre los que se encontraban; así, frente a culturas en las que la homosexualidad era tolerada, se utilizaba la ley hebrea que se volvía especialmente homofóbica. A esto se suma un problema de interpretación señalado por Boswell en Cristianismo, tolerancia social y homosexualidad: lo que se interpretó como actos de sodomía podía significar exclusivamente prostitución ritual. El mito de Sodoma y Gomorra es un buen ejemplo de la ambigüedad que encontramos en los tratamientos judíos de las prácticas homosexuales. Conviene recalcar que al parecer lo que Yaveh castigó al destruir las ciudades con el fuego, no era las costumbres sexuales de los habitantes de las ciudades, sino la falta de hospitalidad para con los extranjeros; de ser así el invento cristiano de la palabra sodomía para definir de forma degradante, no sólo la penetración anal de un hombre a otro, sino cualquier práctica homosexual, (o heterosexual diferente de la posición del misionero), así como las relaciones sexuales entre humanos y animales y, por último, las relaciones sexuales de cristianos con judíos o musulmanes, resultaría bastante fuera de lógica, al menos desde el punto de vista de la interpretación errónea, o interesada, de un acto divino. El código de pureza, una especie de sistema de leyes tradicionales, propone una norma por la cual la combinación de categorías conduce al caos. Así, un hombre que adopta la posición de la mujer en el acto sexual es considerado como antinatural e impuro además de degradante para la parte pasiva que se rebaja a la condición de una mujer, consideración, por otra parte, de la mayoría de los pueblos antiguos. Pero el castigo a la homosexualidad no se hace de modo específico: unir un caballo y un burro en el arado, por ejemplo, representa una impureza similar. Esto apunta a una serie de problemas basado en la lectura e interpretación que son desestimados por los judíos ortodoxos en su rechazo a la homosexualidad. En otro momento valdría la pena volver sobre el tema, por ejemplo, con la historia de David, Jonathan y el rey Saúl, en que, más que claramente, la Biblia contempla el tema de la homosexualidad de la manera más complaciente. ¿Es de verdad la Biblia, homófoba? |
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