LAS CULTURAS, LOS PAÍSES Y LAS RELACIONES HOMOSEXUALES

LA BIBLIA

A menudo se asume que la intolerancia del cristianismo hacia la homosexualidad proviene de la Biblia, que se ha interpretado como prohibida expresamente en un pasaje del Levítico y que muestra el castigo de Dios para con los moradores de Sodoma y Gomorra en el Génesis. Pero a pesar de las continuadas condenas desde el púlpito que han convertido las vidas de millones de individuos en un infierno en vida, tras el análisis del origen y transmisión de las escrituras, la penalización bíblica de los actos homosexuales es, por lo menos, bastante cuestionable. Es posible que el cristianismo tenga sus razones para condenar a los homosexuales a castigos sin cuento; por ejemplo, cualquiera sabe que uno de los modos en que se manifiesta el poder es a través de la prohibición y las advertencias histéricas sobre la condenación eterna. Pero por coherencia, honestidad, humanidad, inteligencia o mera elegancia deben dejar de recurrir a la Biblia para justificar sus problemas de homofobia y su sed de poder terrenal. Por una parte, la tradición cristiana ha sabido escoger entre las admoniciones bíblicas las que desea seguir imponiendo. Así, junto al pasaje del Levítico que abomina "del hombre que se acueste con un varón como lo hace con una mujer" (la base principal de la prohibición se encuentra en 20:13), encontramos otros en los que también se considera abominación: el adulterio (acostarse con la nuera, con la suegra, con la tía, con una mujer menstruando, con una mujer y con la madre de ésta, etc. son de especial gravedad), no respetar los sábados, dejar que la carne para el sacrificio pierda su frescura y, en todo caso, comer liebre, marisco... Por no hablar de las restricciones que se imponen a los sacerdotes para permanecer puros. A menos que lo tomemos como un cuento, hay que tratar de ser razonables y contextualizar muchas de estas prohibiciones. La preocupación por el adulterio con la nuera es consecuencia de estructuras familiares que ya no existen; desaparecido el contexto que da lugar a la prohibición, ésta debe desaparecer; otras condenas se entienden en contextos rituales o convencionales. Y la prohibición de la homosexualidad indica al menos dos cosas: en primer lugar, que debía ser un hecho bastante extendido (de hecho hay evidencia de prostitución homosexual ritual en la Mesopotamia bíblica), pero sobre todo, es indicativo de la ansiedad con respecto a la natalidad, que amenazaba al entonces frágil pueblo hebreo con la extinción. Algo similar sucede con la historia de Sodoma y Gomorra, parábola que siempre se ha leído como expresión de la actitud de Dios para con los homosexuales. La investigación arqueológica apunta a que Sodoma y Gomorra ardieron por hallarse cercanas a yacimientos petrolíferos poco profundos que se incendiaron. Pero el principal problema aquí no es de contextualización, sino de interpretación: como fábula de los peligros de la homosexualidad, la narrativa en la que aparecen "las ciudades de la llanura" es demasiado oblicua: ¿Por qué no decirlo a las claras si había importantes razones para abominar de dicha práctica? Al parecer, el tema a ilustrar era la falta de hospitalidad de los habitantes de Sodoma. El hecho de que quisieran tener relaciones sexuales con sus huéspedes parece que era algo bastante común y algunos incluso lo han leído como una característica positiva de los sodomitas. En cualquier caso, Sodoma se ha convertido en tema literario para aquellos que quieren representar la homosexualidad como una "raza maldita". Federico García Lorca tuvo la intención de escribir una obra teatral con el título La destrucción de Sodoma y Marcel Proust utilizó la leyenda como título de uno de los volúmenes de En busca del tiempo perdido, algo que también hace Gore Vidal. La equivalencia entre los sodomitas y los homosexuales aparece también en diversos textos de libertinismo y puede verse en autores como John Wilmot y el marqués de Sade. Otros episodios bíblicos en que el sexo entre hombres sale a colación se refieren específicamente a la prostitución ritual masculina, algo que los hebreos encontraban en otras culturas con las que entraban en contacto. Pero lo que los guardianes de las sagradas escrituras olvidan enseñar a sus feligreses son los episodios en los que se presentan con simpatía las relaciones homosexuales tanto entre hombres como entre mujeres. Entre los episodios de homoerotismo masculino en la Biblia, el más importante es el de David y Jonatán, del que encontramos abundantes referencias en la tradición homosexual: Rainer Maria Rilke escribió un "Lamento por Jonatán"; D. H. Lawrence una obra denominada David, cargada de homoerotismo; James Baldwin, en El cuarto de Giovanni, utiliza la historia como marco; otras referencias se encuentran en relatos de E. M. Forster o William Faulkner, y, por supuesto no hay que olvidar uno de los grandes iconos homoeróticos, el David de Miguel Ángel. Otros ejemplos de homoerotismo incluyen a Absalón y algunos pasajes de Cantar de los cantares de Salomón. Menos conocida, la historia de Ruth y su fidelidad a Naomi ha sido leída como ejemplo de homoerotismo femenino. Esto en lo que respecta al Antiguo Testamento. en el Nuevo Testamento tradicionalmente se ha interpretado la relación de Jesús y su discípulo Juan como de carácter homoerótico. Desde los albores del cristianismo, este aspecto fue uno de los blancos de irrisión por parte de los no creyentes (quizá fue aquí donde los cristianos aprendieron su inveterada homofobia, después de ser víctimas de este sentimiento durante siglos). Como difamación o como rumor, la idea permanece hasta el Renacimiento. Christopher Marlowe, por ejemplo, aludió a la relación homoerótica entre Jesús y sus discípulos. De nuevo, habría que añadir que fueron los cristianos precisamente quienes alimentaron el fuego contra la homosexualidad; en otras palabras cuando la homofobia se dirigía contra su líder, no se trataba de nada muy serio: un cotilleo frívolo, una calumnia malintencionada quizá, pero nada para tomar en serio ya que en aquellos tiempos las relaciones entre hombres no sólo no tenían la menor importancia sino que eran admitidas como lo más normal, máxime que la amistad, el afecto, el cariño y hasta el amor, como sentimientos nobles del ser humano, no tienen porqué conllevar, obligatoriamente, la relación sexual. Fueron ellos los que convirtieron la broma en blasfemia. El tema de las relaciones entre Jesús y el discípulo amado se utilizó en los textos medievales de carácter homoerótico sin intenciones blasfemas, lo cual apunta al menos a cierta relajación medieval en lo que respecta al homoerotismo masculino. En ocasiones, como apunta John Boswell en su Cristianismo, tolerancia social y homosexualidad, Juan se relaciona con un equivalente de Ganímedes. Todavía en el siglo XIX el apologista Jeremy Bentham se preguntaba si la relación entre maestro y discípulo no pudo haber tenido un componente sexual. Quizá la idea que se debiera mantener es la de la tolerancia por la diferencia. Cualquier intento de culpabilizar gratuitamente a un grupo de individuos utilizando la Sagrada Escritura es una canallada, además de un dislate intelectual. Si quienes lo hacen son creyentes, pecan según el mismo código que dicen defender a capa y espada. Desde el punto de vista de quienes no lo son, se trata de un ejemplo peligroso de ignorancia moralmente punible, abuso de poder y crueldad. Nadie tiene derecho a escudarse en no saber ciertas cosas cuando está en juego la autoestima de otros individuos.

La apropiación de la Biblia por los cristianos es más que discutible, siendo como es que, éste libro es el Libro de Israel que habla de su historia y de su Dios, Jehová. En el Génesis 4:16 Dios crea a Adán y Eva, éstos tienen a Caín y Abel. Caín después de matar a Abel habita en el país de Nod, al oriente del Edén. Allí encuentra otras gentes, que no salen de Adán y Eva, y con una mujer tiene un hijo que llamó Henoc, el cual tuvo dos mujeres que...  Esta es la descendencia de Caín con otros seres humanos que al parecer no eran creados por Jehová. En Génesis 5 se va desarrollando paralelamente la descendencia de Adán y Eva, y por lo que parece los hijos y las hijas procreaban seres que a su vez eran hijos y hermanos, pues no se mezclaban con los otros seres humanos que no se sabe quién los creó. En Génesis 6 los descendiente de Adán y Eva después de practicar el incesto durante cientos de años, descubren que las mujeres de los otros seres humanos, que al parecer ya existían antes de Adán y Eva, eran bellas y las toman por esposas. En Génesis 6:5 Dios decide castigar al mundo por su maldad y sólo salva a Noé y su familia, que casualmente desciende directamente de Adán y Eva. O sea, sólo salva a los descendientes de sus creaciones ¿Quién creó a los otros seres humanos? Resumiendo Dios salva a los descendientes directos de su creación y elimina a los otros ¿Tal vez creados por otro dios? ¿Tal vez consecuencia de la evolución?. Sea como sea, parece desprenderse que los hebreos son los únicos hijos del Creador y su libro así lo atestigua. A partir de ahí Dios se olvida de todo ser humano que no sea su pueblo elegido, el cual tiene permiso para atacar, robar y matar para sobrevivir como pueblo. ¿Son todos hijos de Dios, o sólo lo son los judíos? Bien dejaremos el tema porque el objetivo no es más que reafirmarnos en que el cristianismo aprovecha de la Biblia lo que le conviene. Lógicamente los teólogos dirán que eso hay que mirarlo de forma alegórica, que lo que quiere decir el libro es.... O sea lo que dicen que es la palabra inspirada por Dios hay que interpretarla con cautela, con la razón, desde el punto de vista temporal, etc., pues bien, el cristianismo es capaz de "interpretar" o ignorar lo "escrito" por Dios si va en contra de sus intereses o contra la más mínima lógica, pero aplica a rajatabla o interpreta como le conviene lo "escrito" e "inspirado" por Dios, que le puede justificar alguna que otra canallada, como entre otras muchísimas, condenar las relaciones homosexuales, eso sí, en nombre de Dios. Aclaramos: Cristianismo, no sólo Catolicismo. No entramos, por puro desconocimiento, en comentar nada al respecto de lo que Allah, le confió a Mahoma unos miles de años después que a los judíos. Cada cual saque sus consecuencias e interprete, medite u obre como mejor le parezca con sus "inspiraciones" divinas. Tal vez lo que Dios espera es que al interpretarlo no nos comportemos peor que los animales, unos contra otros, arrastrando su nombre por el barro y la sangre. No podemos terminar sin mencionar que Cristianismo viene de Jesucristo, la pregunta es: ¿Dónde Jesús condena las relaciones homosexuales?, ni las condena ni las justifica, Cristo no entró en absurdos de esa categoría. Cristo se limitó a pedir igualdad, paz y amor entre unos y otros no entrando en las costumbres sexuales, ni en el color de la piel, ni...


SALIR    EXIT                    

Estadisticas y contadores web gratis
Estadisticas Gratis