LAS CULTURAS, LOS PAÍSES Y LAS RELACIONES HOMOSEXUALES
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MELANESIA
Todavía hay pocos estudios rigurosos sobre comportamientos homosexuales entre las denominadas (de un modo tan apresurado como impreciso) tribus salvajes. Los estudios antropológicos serían de gran importancia para hablar de la universalidad de los comportamientos homosexuales. Por otra parte, los resultados serían ambiguos y podrían ser utilizados de manera no siempre positiva. Además de las útiles aportaciones de Margaret Mead, se cuenta con un estudio reciente compilado por Gilbert H. Herdt, titulado Ritualized homosexuality in Melanesia. El estudio incluye el análisis de cierto número de grupos culturales de diversas dimensiones. En ocasiones, las poblaciones están confinadas en pequeñas islas que, hasta la llegada de marineros en el siglo XIX, no recibían influencias del exterior. El presupuesto de partida del estudio es que estos grupos han cambiado poco en lo que se refiere a estructura social, y las manifestaciones de comportamientos homosexuales en ellos pueden evidenciar estos mismos comportamientos durante la prehistoria. La premisa es por lo menos, cuestionable; pero los resultados son fascinantes porque muestran que cuando la ansiedad por la reproducción no está presente, los grupos sociales, en este caso primitivos, no convierten la homosexualidad en tabú. Dado que en nuestra época lo que es un problema es la superpoblación, que cada cual saque sus conclusiones. Los comportamientos recorren la gama de manifestaciones que nuestra cultura asocia a la homosexualidad: pederastia, travestismo y parejas de adultos. Hay que decir, no obstante, que no siempre es indiferente elegir entre unas u otras en una tribu determinada y que a menudo se codifican en rituales concretos. La regla general parece partir del principio de homosocialidad. El punto de partida para entender el lugar de la homosexualidad es considerar la posición de las mujeres: el modo en que se construyen mitos y la posición que en ellos se asigna a la mujer determinan la gama de prácticas homosexuales. Una de las prácticas más extendidas es la pederastia ritual, que juega un papel importante en la ceremonia a través de la cual los niños pasan a ser considerados adultos. Entre los marind , el niño, que ha pasado su infancia entre mujeres, es llevado a un lugar en el que sólo hay hombres al alcanzar la pubertad y es penetrado por ellos para celebrar que ya es un hombre. El comportamiento homosexual en esta tribu no termina con el matrimonio. La cultura caníbal de los grandes nambas es falocéntrica y también cuenta con rituales homosexuales como rito de paso a la madurez. Los jefes de esta tribu tienen varios efebos y entre ellos se encuentran casos de homosexualidad casi absoluta. Los sambias creen que para alcanzar la virilidad, el muchacho debe alimentarse de semen y, en consecuencia, le enseñan a practicar felaciones a los adultos. Diez tribus en las que no hay pederastia ritualizada muestran signos de prácticas de travestismo. En el libro de Alberto Cardín Guerreros, chamanes y travestís se incluyen más ejemplos de prácticas homosexuales entre tribus primitivas. La cuestión parece bastante clara: la homosexualidad, la bisexualidad o, simplemente, los actos homosexuales circunstanciales, parecen totalmente naturales en el ser humano, por lo tanto, lo contrario, es lo que podría considerarse antinatural. |
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