LAS CULTURAS, LOS PAÍSES Y LAS RELACIONES HOMOSEXUALES
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NEDERLAND - PAÍSES BAJOS - HOLANDA
A pesar de ser un país pequeño, la cultura homosexual tiene en los Países Bajos una historia compleja: en el siglo XVIII tuvo lugar una de las purgas antihomosexuales más feroces que se recuerdan, mientras que en los últimos veinte años Amsterdam se ha convertido en una de las indiscutibles capitales gays de Europa; hoy es, junto con Dinamarca, el país occidental más tolerante y con una legislación más avanzada en el terreno de la homosexualidad. Según el historiador Arend H. Hussen hijo, en un artículo titulado "Sodomy in the Dutch Republic During the Eighteenth Century", la independencia de los Países Bajos y la emergencia del calvinismo no conllevan un cambio en la legislación sobre "crímenes sexuales". La sodomía era, por supuesto, un grave delito contra natura, pero resulta curioso notar que hasta los primeros años del siglo XVIII son escasas las detenciones por este motivo. Casi de la noche a la mañana, y culminando en 1731, los representantes de la moral y el orden empiezan a mostrar su incomodidad por la creciente visibilidad de la homosexualidad. Al parecer, los documentos de la época dan la impresión de que se trataba de algo nuevo, al menos en aquella forma. En ellos se hace alusión a la influencia de Francia. En definitiva, a lo que se refieren estos documentos es el nacimiento de una subcultura articulada, a una mayor visibilidad de las identidades homosexuales, que se produce más de cien años antes de la época en que los especialistas (siguiendo el trabajo de Michel Foucault) sitúan la aparición del "homosexual" en un sentido moderno. Las persecuciones fueron minuciosas y sangrientas, y muchos escaparon del país. Se promulgaron leyes que castigaban el crimen de manera brutal y se creaban medidas especiales, como garantizar inmunidad a quien delatase a otros sodomitas. Con la llegada de los vientos liberales de la Ilustración aparecen hacia 1777 textos que abogan por la abolición de la pena de muerte contra los homosexuales, y la aplicación del Código Napoleón (en 1811) contribuirá, como en otros países, a aliviar la situación de los homosexuales en los Países Bajos. Es una época de la cual existen numerosas pruebas que ilustran casos de amistades intensas entre mujeres. Betje Wolff (1738-1804) y Aagje Deken (1741-1804) constituyen el matrimonio bostoniano más conocido del siglo XVIII: vivieron y trabajaron juntas y fueron criticadas por los hombres por inmiscuirse en tareas intelectuales. La pena de muerte por sodomía se impuso por última vez en 1803. Sin embargo, los datos parecen indicar que ninguna subcultura homosexual decimonónica se concentra en guetos (como sucede en el Reino Unido), sino que sigue manifestándose de manera difusa en forma de intensas amistades. Las relaciones de este tipo entre estudiantes fueron importantes a juzgar por los escritos de Johannes Kneppelhout (1814-1885), un apologista de las relaciones entre estudiantes y profesores con reputación de dandi. En la obra del poeta Guido Gezelle (1830-1899) encontramos una exaltación similar del joven y una articulación de su deseo según el modelo pederástico. Las reformas legales del siglo XIX (en 1866 y en 1886) fueron en general de carácter liberal y guardaron silencio al respecto. Pero en 1911 volvemos a encontrar una oleada de reaccionarismo por motivos religiosos que, si bien no hace la situación intolerable, significativamente introduce un artículo en la ley (llamado 248 bis) que determina la discriminación de los homosexuales en lo que respecta a la mayoría de edad sexual. La ocupación nazi significó un endurecimiento de la situación para los homosexuales. Entre 1911 y 1971, fecha en que el funesto artículo se deroga, hay un incremento del chantaje, por lo que se arruinan numerosas reputaciones y carreras. Como en otros países, la lucha contra la legislación injusta fortalece al movimiento gay. El primer grupo activista es una rama del Comité Científico-Humanitario de Magnus Hirschfield (en neerlandés las siglas son NWHK). Además, se publican informes, periódicos y una revista (Levensrecht, "El derecho a vivir"), hasta la llegada de la guerra, momento en que se destruyen los archivos. Hasta los años treinta, la representación de las lesbianas es escasa y se reduce a personajes marginales. No es de extrañar que la publicación de El pozo de la soledad constituyera todo un hito en la comunidad lésbica. Sin embargo, el modelo expuesto por Radclyffe Hall era discutible y pronto aparecen respuestas que cuestionan el mito de la "lesbiana masculina", como sucede con Terug naar het eiland (1937), de Josine Reuling. Tras la guerra el NWHK vuelve a la carga y se funda también el Shakespeare Club (más tarde COC), que sacaría una revista llamada Vriendschap ("Amistad") de carácter cultural. Una de las batallas que tuvo que luchar fue la de la visibilidad. Ninguno de estos grupos recibía el beneplácito de las autoridades, que trataron de prohibirlos. Hizo falta una comisión de especialistas (Informe Speyer) que confirmó que ningún joven se convierte en homosexual por una experiencia temprana. Desde ese momento, ha ido eliminándose cualquier elemento de discriminación por edad o estatus. A lo largo del siglo XX ha habido un continuo desarrollo de la cultura homosexual que incluye a figuras canónicas de las letras neerlandesas como Louis Couperus y Gerard Reve, junto con otros autores menos conocidos como Jacob Israël de Haan, Johanna Petronella Vrugt (1905-1960), que escribía con el seudónimo de Anna Blaman, es la autora lésbica más importante de los años cincuenta. Por primera vez encontramos una autora que no oculta su perspectiva lésbica y que además es ferviente partidaria de ciertas corrientes feministas. Su novela más conocida es Eenzaan Avontuur (1948). En su obra posterior será capaz de superar el estereotipo de la "lesbiana masculina", que con escasas excepciones seguía dominando el panorama de la representación lésbica ( por ejemplo, en Der Verliezers [1960]). Otras escritoras lesbianas interesantes son Dola de Jong (1911) y Catharina Dessaur (1931), esta última partidaria del feminismo lésbico. Pero como hemos apuntado más arriba, quizá la contribución más importante que los Países Bajos han hecho a la cultura homosexual europea sea la propia ciudad de Amsterdam. A pesar de que no se trata de una gran urbe, los turistas acuden por la variedad del ambiente gay y lo relajado de las actitudes. Pocas ciudades han sabido combinar el placer con la placidez, estableciendo una cultura homosexual que no está dominada exclusivamente por los musculitos o la sofisticación y en la que no es necesario ser joven para sentirse cómodo. Los neerlandeses son un pueblo amable, tranquilo y respetuoso con los demás. En los últimos años han habido dos homosexuales de relevancia que han sido asesinados, en el año 2002 el político de ultraderecha Pim Fortuyn y en el año 2004, al cineasta y escritor Theo van Gogh, este último fue asesinado a cuchilladas y a tiros por un ciudadano marroquí-holandés de 28 años, se supone que por sus ideas nacionalistas contrarias al islamismo y a sus formas de trato a las personas, especialmente a las mujeres. Precisamente en el mismo año de su asesinato había realizado 'Submission', una película sobre el Corán y la sumisión de la mujer, basada en el guión de una parlamentaria liberal de origen somalí, Ayaan Hirsi Ali, quien ha hecho de la lucha contra los efectos del islamismo en las mujeres su caballo de batalla.
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