LAS CULTURAS, LOS PAÍSES Y LAS RELACIONES HOMOSEXUALES
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PORTUGAL
Poco se hecho para rescatar la cultura homosexual portuguesa del olvido o la oscuridad . Así las referencias son escasas y casi todas negativas. Frente al desarrollo que que ha tenido (y sigue teniendo la cultura gay en Brasil, la antigua metrópoli cuenta con escasos ejemplos, a pesar de que, desde el punto de vista del modelo Mediterráneo, Lisboa es una de las capitales homosexuales de Europa. Los primeros documentos que se refieren a la sodomía en el reino de Portugal son prohibiciones legales que datan de los visigodos. En el año 506 Alarico II establece la pena de muerte como castigo a las relaciones sexuales entre hombres. Otras penas a lo largo de la historia incluirán latigazos, ostracismo o castración. Como en otros países europeos, la homofobia aparece como "vicio" de la corte en la poesía trovadoresca a partir del siglo XIII, y, de nuevo como en el resto de Europa, hay un recrudecimiento de la homofobia durante el siglo XIV, uno de cuyos exponentes más visibles se encuentra en las Leys e Posturas Antigas de Alfonso IV (1324-1357). El concepto de sodomía entra en la legislación doscientos años más tarde, con Alfonso V. A Felipe II de Castilla deben los portugueses la promulgación de las leyes que en 1571 vuelven a proponer la pena de muerte. Las nuevas normas exigen que el cadáver del sodomita sea quemado y no reciba sepultura, con lo que se le condenaba al olvido tras la muerte. Es el período álgido de la Inquisición, que, como en España, tuvo efectos desiguales. Recordemos que bajo la categoría "sodomía" se incluía una serie de crímenes que no siempre eran los mismos, no eran todos fáciles de descubrir, y que iban desde la masturbación a la zoofilia, pasando, por supuesto, por relaciones homosexuales de varios tipos. Como sucede en todas las situaciones de represión violenta, el miedo da lugar a la aparición de una subcultura fuerte, como ha demostrado el especialista brasileño Luiz Mott (véase "Pagode portugués: a subcultura gay em Portugal nos tempos inquisitóriais", en Ciencia e cultura, 40:2, febrero 1988). A través de material de archivos es posible reconocer una identidad basada en códigos, entornos "protegidos", modas y locales, así como zonas de encuentro. Mott menciona una compañía de danza formada por travestís, la Dança dos Fanchonos, a principios del siglo XVII. La sodomía fue incluso defendida por miembros del clero, y reyes como Pedro I y Alfonso VI pueden haber tenido inclinaciones homosexuales. Si se compara las condenas de la Inquisición portuguesa con las llevadas a cabo por tribunales no eclesiásticos en Holanda o Suiza durante el mismo período podemos apreciar cierta lenitud que de nuevo cabe relacionar con el modelo Mediterráneo. Portugal se beneficia del Código Napoleón, que suprime la legislación antihomosexual, con lo que durante los siglos XIX y parte del XX apenas hay evidencia de escándalos o juicios al respecto. La otra cara de la moneda es que carecemos, en principio, de evidencia documental a través de textos. La primera novela homosexual aparece en 1902: O barao de Lavos, de Abel Botelho. Una de las figuras más ambiguas en el campo de la literatura es es Fernando Pessoa, de cuya orientación sexual sabemos poco, pero que al parecer tuvo cierto interés por el tema, como se refleja en su poema en inglés sobre Antinoo y en otros poemas en portugués. Las Canciones de Antonio Botto constituyen otro ejemplo de poesía homosexual en los años veinte. En esta época se publican diversos estudios y apologías de la homosexualidad y se publican intensos debates en revistas literarias. Entre ellos destaca Sodoma divinisada (1923), un texto en que se habla positivamente de la presencia del homoerotismo en el arte y se defiende la obra de Botto. Las declaraciones de que el amor homosexual "representa la forma más elevada de masculinidad" y "conduce a una teo-metafísica unificación de la vida" fueron objeto de controversia. el estudio del doctor Arlindo Camillo Monteiro, Amor Sáfico e Socrático" (1922), de nuevo refleja la atención que la homosexualidad recibe y es uno de los trabajos clave en la delimitación de la homosexualidad en Occidente. La dictadura entre 1933 y 1974 dio lugar a un nuevo período de represión, aunque ésta no fue excesivamente enconada: se detenía a quienes se sorprendía con las manos en la masa, pero tras comprobar la identificación y asignarles una pequeña multa se les dejaba regresar a su casa. Tras la dictadura aparecen organizaciones gay en Portugal, pero nunca se ha llegado a formar un frente de liberación gay destacable con reivindicaciones concretas. Existen publicaciones homosexuales desde 1977. Lejos queda la época en que a finales de los años 70, primeros 80, en revistas especializadas se recomendaba un local en Lisboa, en que se podía "jugar" con un portugués superdotado que hacía gozar y sufrir a quien estuviera interesado en conocer de qué iba la cosa. El impacto del sida fue, por razones difíciles de explicar, más bajo que en el resto de Europa, y al parecer, mediante una serie de inteligentes campañas se consiguió que no se relacionase con la homosexualidad, sino con cierto tipo de prácticas sexuales no protegidas. |